Crónica

Aparte 1: Una parada en el camino…

Por Jorge Duro · 16 de marzo de 2024

Aparte 1: Una parada en el camino…

He tenido que parar. Las rotativas se detuvieron el pasado lunes 11 de marzo por una leve indisposición del autor. Sin embargo, y días más tarde, la maquinaria se reinició para no dejar al lector ingrávido de lectura.

Para ello, he creado este ‘Aparte‘ como texto alternativo a la continuación de las crónicas, ya que la confección de estos escritos me llevan mínimo unos cinco días. Para poneros en antecedentes, y en un mejor contexto, quiero recordaros que hoy sábado, 16 de marzo, me había comprometido con mi propia ‘editora‘, o séase, el mismo servidor que aquí os habla, a lanzar la tan esperada crónica 14. ‘En el agua’: Fiesta en el lago Cumberland. Sin embargo, los designios de la vida quisieron que justo a comienzo de la semana cayera bajo los efectos de un leve ‘gripazo‘, contratiempo que me mantuvo postrado en cama durante dos largos días y dos eternas noches, lo que me llevó a la anulación de todas mis facultades como escribiente, y casi como de ser viviente. Derogué, por tanto, cualquier otra actividad que no fuera la de mi urgente recuperación.

Ruego, por ello, al estimado lector mis disculpas y como alternancia a lo sucedido, le obsequio con este otro texto, ‘rara avis‘ en su especie, con el que me desquito del agravio cometido: la falta de la continuación a las aventuras que el personaje que yo mismo represento, como profesor de español en Kentucky, inició aquel ‘mágico‘ fin de semana con su nueva pandilla de amigos norteamericanos. Todos encontrados y conocidos de forma tan casual como serendípica, de ahí que me incline por el uso del adjetivo ‘mágico’, puesto que ni planeándolo la cosa hubiese sucedido tal cual aconteció: la realidad siempre supera a la ficción, y por ello así me decidí a contarla (léanse al respecto desde las crónicas 9. ‘En tierra’ (Parte I): Serendipias, a la 13. ‘En el agua’: Just in case).

Por otro lado, y al mismo tiempo, he querido publicar este otro escrito sobre todo ya por mí mismo, para no desquitarme de la actividad complaciente y seductora que significa el arte de escribir. Es como si dejara de ir al gimnasio de mi escritura, a las clases de formación de estilo que yo mismo me impongo. En este punto, el lector se podrá preguntar: -¿Y cómo se aprende a escribir?-. Pues se aprende escribiendo, pero no sin antes leer (a cuyo oficio también se aprende leyendo), pero leer tanto como uno o una pueda, leer sobre todo a los clásicos, y a los buenos contemporáneos, y en especial al género hispano (que es al que mejor conozco y admiro), desde La Celestina, el Lazarillo, o Cervantes con el nacimiento de la novela mediante su insigne Quijote, al legado universal de la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, pasando por un Baltasar Gracián cuya visión filosófica del mundo exhibe de forma culta y sublime en El Criticón (como en la preciosa crisi séptima: La fuente de los engaños); o desde la expresión libre de la gallega Rosalía de Castro, a un Galdós reconocido por la gran renovación que confirió a la novela española, anquilosada hasta ese momento en el ya superado romanticismo; pasando por la inventiva esperpéntica de Valle-Inclán, o la rebelión de los personajes que ingeniosamente nos transmite con Niebla, el genial don Miguel de Unamuno.

para no desquitarme de la actividad complaciente y seductora que significa el arte de escribir.

-¿Y cómo se aprende a escribir?-. Pues se aprende escribiendo, pero no sin antes leer…, leer sobre todo a los clásicos, y a los buenos contemporáneos,

Eso por no citar a los excelsos hispanoamericanos como el ‘realismo mágico‘ de la mexicana Laura Esquivel (Como agua para chocolate), el de la chilena Isabel Allende (La casa de los espíritus), o del excelente colombiano García Márquez (con el universo de Macondo en su Cien años de soledad); pasando por la inventiva del argentino Borges (en sus narraciones como El Aleph), o el impacto que supuso la técnica del hipertexto de Julio Cortázar (el mismo concepto de lo que hoy en día es internet), con Rayuela; o de la comprensión de la sociedad que hace el peruano Vargas Llosa al reflejar magistralmente ese autoritarismo de las violencias y de las dictaduras latinoamericanas como en La ciudad y los perros, o La fiesta del chivo.

Y si de autores contemporáneos hablásemos, cómo no mencionar la gran prosística de Almudena Grandes (Las edades de Lulú, Te llamaré viernes, o El corazón helado); el humor absurdo del barcelonés Eduardo Mendoza en Sin noticias de Gurb; el crecimiento personal y el afán de superación que transmite Andrea, el personaje femenino de Nada, de Carmen Laforet; los relatos de Obabakoak del vasco Bernardo Atxaga donde mediante un compendio de historias describe de forma magistral la intrincada psicología humana.

También podría hablar de la conveniencia de leer a algunas distinguidas escritoras como a la cubana-española Gertrudis Gómez de Avellaneda (que cultivó la novela, el teatro y la poesía), por el delicado tratamiento que hace de los personajes femeninos; o a la madrileña y exiliada Clara Campoamor, una luchadora incansable por los derechos de la mujer y una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España.

Y ya si tuviera que tirar por autores o autoras de lengua no hispana, no me quedaría corto en nombrar obras que dejaron en mí una profunda huella como fue el caso de Shakespeare, o del Ensayo sobre la ceguera del portugués José Saramago; La isla misteriosa del francés Julio Verne; ensayos filosóficos como El existencialismo es un humanismo de su compatriota Jean Paul Sartre; o la magnífica novela histórica Memorias de Adriano, de la novelista, ensayista, poeta, dramaturga y hasta traductora francesa Margarite Yourcenar, obra a la que por cierto dedicó una década para documentarse y escribir.

No como lo que sucede hoy en día y que se extiende tan rápido como un chisme en un convento, y es que muchos y muchas se suben tan presto al carro del oficio de escritor, o de escritora, como veloz se les suelta la mano, y publican o hasta se autopublican, lo que dicen llamar novelas de corte policíaco, romántico o fantástico, por poner algunos de los más claros ejemplos. Y tiran de espléndidas portadas como señuelo donde la misma imagen ya tiene más calidad que todo el libro entero.

se suben tan presto al carro del oficio de escritor, o de escritora, como veloz se les suelta la mano, y publican o hasta se autopublican, lo que dicen llamar novelas de corte policíaco, romántico o fantástico.

Por no hablar del flanco favor que también les hace la inteligencia artificial (IA), que a golpe de ‘prompt‘, o ‘instrucciones’, rápido escriben una escrito de la extensión y del tipo que según convenga, con lo que cambiándole a posteriori cuatro expresiones y cuatro palabras mal contadas, enseguida pueden obtener una «obra», que ni es suya ni de obra tiene mucho, pues siempre le faltará ese ‘toque‘ humano que el artificio nunca llegará alcanzar. Y es que cualquiera escribe hoy un libro, u ofrece un taller sobre escritura. Como el otro día, que envié una de mis crónicas a una cierta persona del Instagram y me respondió con su taller de escritura. En ese momento yo pensé: «las gallinas que entran por las que salen», como diría nuestro José Mota. Eso sin presentarse ni nada, como un «¡ala! Ahí lo llevas». Yo al menos saludo, digo quién soy y los motivos por los que comparto mis crónicas. Entonces le escribí para agradecerle la información y manifestarle que al menos se podía haber tomado la molestia de responderme de una forma más humana, y no como un mero ‘bot‘, o ente artificial. No sabía si estaba ante un nuevo androide. Al instante me envió un audio, para qué escribir, con una voz claramente humana, dándome las gracias de forma sucinta y añadiendo que «intentaría echarle un vistazo», al enlace que le envié (que seguro ni se había mirado de qué iba), y de ahí hasta hoy silencio, pero eso sí, me dejó bien claro que había trabajado durante quince años al servicio de uno de los periódicos nacionales de mejor tirada. Viva la calidad que algunos ‘periodistas’ tienen como personas.

En ese momento yo pensé: «las gallinas que entran por las que salen»,

Pues esto y más, es lo que ofrece la evolución del nuevo mercado capitalista al que nos dirigimos, un «capitalismo de la vigilancia», como afirma Shoshana Zuboff, donde estamos más pendientes del éxito de nuestro libro en las redes sociales, que de la calidad del mismo libro en sí, por poner solo un ejemplo.

Y es que estamos ante una nueva evolución del sistema capitalista, donde ya lo que prima es que la máquina de hacer ‘churros’, haga más churros, y siga generando ingresos sin importar apenas ya la calidad de lo escrito, pues como dijo una vez mi estimado profesor, Antonio Junco, en la universidad de Tūbingen (Alemania): –Jorgito, el papel (y hoy la pantalla), aguanta todo lo que le echen-.

estamos más pendientes del éxito de nuestro libro en las redes sociales, que de la calidad del mismo libro en sí, (…)

donde ya lo que prima es que la máquina de hacer ‘churros’, haga más churros, y siga generando ingresos sin importar apenas ya la calidad de lo escrito.

El devastador efecto puede ser devastador, pues la calidad de la esa nueva literatura que inunda ya las librerías deja mucho que desear. A su vez, será muy negativo tanto para lectores como para los nuevos autores, pues el escritor que solo se nutra y se forje al fuego de obras de poca enjundia, llamémosles los «fakebooks», algo así como los «falsos libros», llenos de faltas ortográficas, de coherencia, de cohesión, y hasta de una pobreza cultural, expresiva y léxica tan acuciante que llega a ser hiriente. La mala formación de un lector podría dar lugar al «fakewriter» o «falso/a escritor/a», que no tardará en sucumbir bajo el olvido. Aunque ese escritor haya alcanzado su objetivo: publicar, o autopublicarse. Y he aquí donde la pescadilla empezará a morderse su cola y el círculo vicioso comenzará a girar como un tiovivo, pues de nuevo el lector que se nutra y forje de esas livianas obras, no llegará a apreciar esa experiencia casi mística que se siente cuando terminas la lectura de un buen libro, y no estoy diciendo que escribamos un ‘Quijote‘, o seamos un García Márquez, sino que nos aproximemos a esas otras exquisitas lecturas, la de los grandes y medianos, contagiándonos primero de sus lecturas, y solo entonces luego, iniciemos nuestro camino como escribientes, como creadores, y si no, nos estamos quietos, que de lector se vive muy bien.

el escritor que se nutra y forje de las lecturas de obras de poca enjundia o peso, los «fakebooks», algo así como los «falsos libros» y si no, nos estamos quietos, que de lector se vive muy bien.

Con esto último, cierro el tema, haciendo una referencia muy especial a la increíble sensación lectora que me está causando lo último que estoy leyendo: Una historia ridícula (2022), de un autor no muy mencionado pero que ya está entre los más grandes, me refiero al premio nacional de las letras (2022), el novelista y articulista extremeño Luis Landero, creador de títulos tan afamados como Juegos de la edad tardía (su primera obra), o La última función (publicada tan solo hace unos mes y medio).

me refiero al premio nacional de las letras (2022), el novelista y articulista extremeño Luis Landero, creador de títulos tan afamados como Juegos de la edad tardía (1983, su primera obra), o

La última función (2024, publicada tan solo hace un mes y medio).

– Próxima entrega (sábado 23 de marzo): Crónica 14. ‘En el agua’: Fiesta en el lago Cumberland

Comentarios (17)

  • María

    ¡Preciosa crítica!

  • Jorge Duro

    ¡Preciosas palabras! Gracias marIA.

  • Enrique

    Tio podrias dedicarte a escribir, eres el puto amo enhorabuena,ahora a esperar al proximo sabado un abrazo amigo jorge

  • Toyo

    Te faltó mencionar a los famosillos de la tele y de youtube que sacan libros de mierda (que ni siquiera escriben ellos), cuyo único valor es el «reclamo» de la fama de su personaje, algo así como cuando se sobreexplota un producto y hacen cromos, camisetas, toallas de playa, patatas fritas y hasta colonias de yo qué sé…, de Bob Esponja, por ejemplo. 😆

  • Virtu

    Comparto tu opinión con respecto a la lectura. Para escribir, obviamente hay que leer. A los buenos. De ellos sí se aprende, por supuesto. La mayoría de los libros que mencionas, he tenido la suerte de leerlos. Porque nos obligaban a ello, en el instituto, y luego descubrías que disfrutabas a tope con aquella lectura. Nunca podré agradecerlo bastante. Sin olvidar que en mi casa siempre había buenos libros y todos leíamos, y nos encantaba hacerlo. Hoy los jóvenes lo tienen más difícil porque hay demasiadas actividades atrayentes, al margen de la lectura, pero esa es otra historia. En cuanto a la proliferación de escritores, es cierto, ya hay casi tantos como editoriales, que no dejan de crecer. Sólo disiento contigo en un punto: la autopublicación. Para un escritor de nuestro tiempo, es la única opción que queda para ver una obra publicada. Sea buena o mala, que de todo hay. En mi caso, no me mueve el dinero ni las ventas, claro que no, sino el hecho de disfrutar de mi libro, en físico, y no perder lo que he creado durante años. A mí me basta con eso. Pero tienes razón, de todo hay en la viña del señor y el mercado se satura con obras que no merecen la pena ni llamarlas así. Por cierto, a mí también me gusta mucho Jean Paul Sartre, imagino que habrás leído La náusea, si no es así, te la recomiendo, sin duda la vas a disfrutar. Yo he perdido la cuenta de cuántas veces la he leído. Como siempre, un placer leerte. Gracias por compartir tus reflexiones. Un abrazo.

  • Jorge Duro

    Excelente como comentario Virtu, como siempre. Puntualizarte que cuando me refiero a la autopublicación no la critico, solo aviso de que puede ser un arma de doble filo el hecho de tener al alcance de cualquiera el poder publicar y con lo que dejas en la calle, librerías, bibliotecas una obra que si no es buena y le falta hasta corrección, maduración, dicción puede hasta enturbiar el entendimiento de cualquier lector que se preste a leerla. Ahora, si hay alguien que quiere publicarse su libro y hacer una pequeña tirada de qué te digo yo, unos 200 ejemplares, para tener sus relatos y venderlos y/o regalárselos a los amigos, familiares, etcétera está en su pleno derecho e incluso lo apoyo. Ahora los que no escriben una buena obra y prueban a bombardear el mercado editorial pienso que no hay ni que temerle, ni hay problema en ello, pues el ojo del buen lector es sabio y sabrá si esa obra perdurará en sus manos hasta el final o no.

  • Jorge Duro

    Sí, tienes razón, lo hablaba el otro día con el wemaster, que todo el que sale en la tele ha escrito un libro y lo presenta. En fin, digo lo mismo que al comentario de Virtu, y es que solo el sabio criterio del lector dará a esa obra el posicionamiento que se merece. Es como la música, hoy en día es más facil que nunca sacar una canción a la calle, con objetivos varios, pero que al fin y al cabo quién tendrá la última palabra de su 'éxito' o superviviencia será el público y desgraciadamente la inversión económica que le inyectes para que esa canción llegue lo más lejos posible.

  • Virtu

    Completamente de acuerdo. Lo vemos cada día, es así. Actualmente no es fácil encontrar libros que merezca la pena leer aunque sin duda los hay. En mi caso, prefiero releer «libros antiguos», porque esos no decepcionan nunca. Por cierto, nunca te he dicho que me encanta el tono de humor que empleas muchas veces en tus crónicas, me encanta. Agradezco igualmente el hecho de que traduzcas del inglés algunas expresiones, frases, y demás, porque yo soy de la «vieja escuela» y sólo estudié francés. Gracias por tus escritos y por la generosidad de compartirlos. Abrazos.

  • Hedda Ibarra

    ¡Muy interesante! ¡Gracias por compartir! De acuerdo, está el que escribe por escribir y busca medio fácil para protagonizar, y los que escribimos con el alma, en mi caso poesía, incluyendo poemas migrantes que revelan el sentir de ser migrante en todas sus facetas, desde la tristeza, hasta la aceptación y el amor concebido a dos patrias. Tema que ha tocado el corazón de quienes se identifican con el estar aquí y allá, el cuerpo aquí, el alma allá. Te invito a un paseo por Amazon, para leer y acariciar el canto de un jilguero, en mi poemario Un jilguero en otra rama.❤️

  • Alda Inacio

    Aquí en Brasil tenemos un dicho que dice «no necesitamos a los que nos quitan la alfombra, el tonto cae solo».

  • Guillem

    Estoy totalmente de acuerdo contigo Jorge. Creo que la lectura es el mejor antídoto contra la ignorancia y la intolerancia( dos aspectos que van relacionados según mi parecer) entre muchas otras cosas. Si se leyera más a los clásicos como Platón, Séneca, Cicerón, etc se podrían resolver muchos problemas de la sociedad actual, peró por supuesto sin dejar de lado los grandísimos y grandísimas autores/autoras que has mencionado. De Luís Landero ya leí hace bastantes años «Caballeros de fortuna». Ya me tocará volverlo a visitar, apeovechando tu sabia recomendación. También irá bien acudir a los autores norteamericanos como Faulkner, Dos Passos, etc, ya que nos une la ilusión de vivir en los USA. Saludos!

  • Manuela

    Me veo en la obligación de puntualizar que no todos los autopublicados son personas que se «suben al carro», muchos de ellos somos escritores que hemos decidido autopublicar y no buscar editorial, por distintos motivos y otra cosa es que, por supuesto, no todos los autopublicados utilizamos IA. De todas formas, yo a la utilización de IA en escritura le quito dramatismo. Primero porque, hoy por hoy, no está lo suficiente conseguida como para que no se note al leer el texto, resulta frío y a veces hasta chocante, frases incongruentes, sueltas… Segundo, que si llega el día en el que esté plenamente conseguida, cosa que dudo, y yo como lectora leo algo que me motiva, me da igual esté escrito por quien esté escrito, porque lo que busco es eso: motivación. Eso sí, que me lo digan, igual que cuando un libro está escrito por un autor «fantasma» también deberían decirlo y no lo hacen, si engaño es uno, engaño es lo otro. La lista de obras que has mencionado es fabulosa, la suscribo. Y por último, y no menos importante, sino todo lo contrario: cuídate. Saludos.

  • Carmen Sanfeliz

    Crónica muy valiosa. Te felicito. Formarse antes de intentar publicar es fundamental para no «perpetrar» escrituras y leer calidad como la que indicas, amigo. Un apunte sobre las lecturas: leer sobre todo obras escritas en la lengua en la que uno vaya a expresarse y no traducciones, por buenas que sean. Y no publicar hasta que no estemos muy seguros de que tenemos un buen manuscrito. Huyamos de la posibilidad de pertenecer al grupo de NO escritores que escriben NO libros para NO lectores. Un abrazo.

  • Jorge Duro

    Corroboro todo lo que dices, sobre todo lo de leer obras en la lengua materna, anda que no he encontrado diferencia entre leer Una historia ridícula de Luis Landero, y El profesor, de Frank Mc Courtpremio Pulitzer, y todo lo que tú quieras, pero ante la calidad de Landero, es que ni le llega a la suela de la portada. Esto es como ver una película, siempre en versión original.

  • Marcelo

    Me parece justo y necesario aplaudirte una y mil veces más por el talento increscendo de tus escritos. Es indudable como con cada publicación logras captar la atención del lector a través de las vivencias que dibujas con tus letras. Todas mis felicitaciones y respetos 🙏

  • Jorge Duro

    Me parece justo y necesario responderte con una gran loa a tu comentario. Gracias nuevamente por seguir fiel a mis publicaciones. Veo que disfrutas de mis lecturas y eso me insufla ánimos para seguir en la batalla, 'dibujando' con mis letras las vivencias de este humilde y sencillo profesor. Gracias de corazón.

  • pinterest downloader video

    Thank you for sharing this insightful article! I found the information really useful and thought-provoking. Your writing style is engaging, and it made the topic much easier to understand. Looking forward to reading more of your posts!

Deja tu comentario

Se publicará cuando Jorge lo revise.