Crónica
5. 'En los huesos' (Parte II): superPPVVientes
Por Jorge Duro · 9 de diciembre de 2023


Primera fase del juego: Inscríbete y sobrevive.
Completar cada dato, adjuntar la documentación exacta, enviar la solicitud sin error alguno, imprimirla, y llegar con ella a tiempo al Registro Civil de Granada fue como cruzar un campo de batalla lleno de obstáculos, uno tras otro, hasta casi rozar la locura. En esos dos días de carrera contrarreloj, sentía cómo el cuerpo se me quedaba en los huesos, como si cada paso hacia la meta consumiera un trozo de mí. Ya era 29 de diciembre, y el plazo terminaba a las dos en punto de la tarde. Recuerdo salir del registro con la cara apagada de quien ha mirado una pantalla demasiado tiempo, el alma crujida de cansancio, pero, en el fondo, sonreía: tenía en la mano la copia de mi pequeña victoria, sellada y registrada a las 13:37. Un verdadero fotofinish.
Sinceramente, no tenía muy claro en qué me estaba metiendo ni si realmente deseaba lanzarme a esa aventura, pero sí sabía algo: una vez expirado el plazo, no habría lugar para el arrepentimiento. Así que cada paso hacia adelante iba tomando el aspecto de una resolución ineludible; lo de marchar se dibujaba en mi mente con una mezcla de anhelo y temor. Sentía cómo ese sueño imposible de irme al otro lado del océano ganaba terreno en mi voluntad, afianzándose despacio, como quien construye un castillo de cartas desafiando al viento.
Una vez entregados los papeles y enviados a Madrid, empezó una espera de unos diez días para la gestión de las listas de «admitidos«, la de «admitidos con derecho a réplica» y la de «excluidos» por incumplir algún requisito. Esto se había convertido en una auténtica gincana, una prueba de resistencia de alto nivel no apta para cardíacos, donde cualquier factor podría echar al traste todo lo invertido hasta el momento.
Una vez que los papeles viajaron a Madrid, comenzó una espera de diez días. Diez días en los que los nombres serían inscritos en una lista de admitidos, otra de admitidos con derecho a réplica y una última de excluidos, los que no lograron dar la talla frente a los requisitos. Aquella espera se había convertido ya en una prueba de resistencia, una gincana que me iba arrancando pedacitos de calma, una prueba de suerte reservada solo para los cardíacos temerarios. Cualquier giro inesperado podía desbaratar todo lo que hasta entonces había hecho.
Para apaciguar nuestra incertidumbre, el Ministerio nos envió una «Guía General del Programa en Estados Unidos» y, de mi preferencia, una «Guía del estado de Texas», el destino que había solicitado. Sin embargo, las dos eran un listado de información demasiado teórica y para nada concreta. El verdadero faro en la penumbra era el grupo de Telegram «PPVV USA», donde otros candidatos y profesores visitantes, todos en la misma odisea, compartían experiencias, dudas, alegrías y otros desalientos. Aquella amalgama de voces constituía el refugio común, una suerte de red clandestina donde la experiencia y la inexperiencia se encontraban, compartiendo consejos que me ahorraban infinitos quebraderos de cabeza. En el grupo principal se hablaba de todo y de todos; y, como una gran urdimbre, se iban entretejiendo otros subgrupos: el de «Proceso selectivo», el de «PROFEX» para dudas con la plataforma, el de «Muface/Seguro médico», el de «J2», para visados de cónyuges; el de «Mercadillo», el de «Mascotas», para los que, además del cuerpo, transportaban el alma de un animal; y hasta uno de «Intercambio de casas», en el que los docentes, en un gesto de compañerismo, ponían a disposición sus hogares para las vacaciones de otros profesores.
A finales de enero, llegó el primer sobresalto: el Ministerio se puso en contacto para decirme que tenía diez días para subsanar unos documentos mal incluidos en la solicitud de diciembre. Una vez más, enfilé la carga junto a mis inseparables compañeros de batalla: don Estrés y doña Paciencia. Al fin, tras sortear un laberinto de papeles y sellos, conseguí corregir el error, obtuve la documentación actualizada y la envié a Madrid antes de la fecha límite. Por fin, podía respirar de nuevo.
En marzo, confirmaron que mi solicitud había sido admitida, aunque no seleccionada. Esto ya era como un sí, pero un no; un logro a medias. Lo importante era que cumplía los requisitos para continuar en el proceso de selección y podía seguir jugando. Entre unos 2,500 candidatos para cuatro países, unos 800 habían quedado ‘fuera‘ en la primera criba, ya fuera por la falta de un título oficial de inglés, del máster en educación o CAP, o bien por la mala cumplimentación de la inscripción. Al menos, yo ya estaba dentro del bombo. ¡Primera fase completada y nueva pantalla!
Llegado marzo, recibí una confirmación: mi solicitud había sido admitida, aunque aún no seleccionada. Ya era un triunfo, pues significaba que cumplía los requisitos necesarios para continuar en el proceso de selección. Había valido la pena el agitado diciembre y el tormentoso enero. De unos 2500 candidatos que nos presentamos, unos 800 fueron descartados en la primera criba: algunos por no tener título oficial de inglés, otros por no contar con el máster en educación o el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP), o por haber rellenado la solicitud de forma incompleta. Al menos, yo ya estaba dentro del bombo. Primera fase del juego superada. ¡Había llegado a una nueva pantalla!
Segunda fase del juego: Entrevista con ‘don Estado‘.
El 3 de abril de 2023, recibí un correo de los asesores de Austin (Texas), y las palabras parecían abrirme una ventana hacia el futuro:
“Si recibes este correo es porque tu perfil coincide con la demanda de un distrito escolar de Texas para el curso 2023-24 y, por tanto, sus representantes mantendrán contigo una entrevista por videoconferencia. El día y la hora de la entrevista los acabas de recibir a través de una comunicación desde la plataforma PROFEX. También, como sabes por la convocatoria, en Texas se requiere la superación de una prueba escrita de inglés, que consistirá en una redacción a completar en veinte minutos a través de la plataforma Canvas. Nuestra próxima comunicación será al final del día de la entrevista para confirmar tu selección (condicionada a la superación de la prueba escrita de inglés) o tu no selección, tratando en ese caso de proponerte una segunda entrevista con otro distrito para otro día. A los candidatos seleccionados se les ofrece una oferta firme de trabajo y un precontrato.”
Puedo deciros que tanto la redacción en inglés como la entrevista fueron trámites relativamente fáciles, realizados de forma virtual. Nada que ver con otras convocatorias anteriores que exigían la presencia en Madrid.
Durante esta fase, podías ser cambiado de estado en cualquier momento, y si el distrito necesitaba profesores de primaria, no importaba que tú fueras de secundaria: a primaria ibas. Tampoco importaba si tu formación era en matemáticas o ingeniería, si el puesto disponible era de profesor de español, allí terminarías. En definitiva, éramos marionetas al viento de las necesidades del distrito.
Para mi alivio, la redacción en inglés y la entrevista resultaron ser meros trámites, bastante sencillos y, además, todo online, a diferencia de otras convocatorias que fueron de manera presencial en Madrid.
Tercera fase del juego: Entrevista con el director.
Esta podría ser la última pantalla del videojuego, que bien podríamos llamar «superPPVVivientes«, donde te esperaba el ‘monstruo’ final: la entrevista con el director, que en mi caso resultó ser la directora, como más adelante descubriréis. Solían ser personas amables y comprensivas, solo que de nada servía ya que suponía el momento máximo clímax de todo el proceso: «la entrevista«. Más tarde descubrí que según las ‘key words‘ o palabras clave que empleases y el desparpajo o soltura que en ese difícil momento mostrases, te podrías jugar la contratación.
La última pantalla de este juego, al que bien podríamos llamar «superPPVVivientes», era la respetable entrevista con el director. En mi caso, me recibió una directora, que en absoluto era el monstruo de final de pantalla que imaginaba. Llegado este momento, estaba en el umbral de un largo proceso: la contratación dependía de las key words o palabras exactas que pronunciara y del aplomo que mostrara.
A mediados de abril pasé la entrevista general para Texas, y días después, la siguiente para el distrito de Pflugerville, a un paso de Austin. No podía creer mi suerte: me proponían la ciudad que más anhelaba: Austin, la joya de Texas, el Seattle del sur, con su cosmopolitismo y su fervor cultural, alternativa, musical, vibrante. Allí me esperaban mis sueños de producción musical, la banda, el estudio de grabación. Pero, al final, me rechazaron. Sentí como si un duende maligno se hubiera divertido enredando mis planes.
Sentí como si un duende maligno se hubiera divertido enredando mis planes.
Desilusionado, a finales de abril me llegó otra noticia: ya no quedaban plazas en secundaria; debía aceptar un puesto en primaria o cambiar de estado. Así que como renunciar no era una opción, continué para matar la curiosidad de ver a dónde paraba. Después de tanto camino, no iba a retroceder con un “no me dieron lo que quería”. Ya estaba en la lanzadera hacia el salvaje oeste. Decidí enfrentarme a las nuevas condiciones: «de perdidos al río». Días más tarde, me asignaron una entrevista en Odessa, en el corazón del desierto tejano, a un suspiro de Nuevo México. Hice la entrevista, y esta vez tampoco fui seleccionado. Quizá fue el destino, o el azar, o un cierto sentido de justicia, pero el caso es que el camino hacia Texas se cerraba definitivamente.
Despedí Texas con un suspiro, y al día siguiente, el destino se escribía con otras letras. Era ahora Indiana quien llamaba a mi puerta.
el destino se escribía con otras letras. Era ahora Indiana quien llamaba a mi puerta.
– En los huesos (Parte III): Entre Texas e Indiana, un viaje por La Mancha.
Próximo miércoles 13 de diciembre de 2023.
– En los huesos (Parte IV): Embajada y fiesta de despedida.
Próximo sábado 16 de diciembre de 2023.
Comentarios (14)
David
Muy interesante, menuda aventura y menudo proceso. Seguro que ese canal del Telegram le viene bien a profesores que no lo conozcan.
Javier
Sigue así, Jorge. Tus kentukianas ayudarán a la gente que quiera seguir tu misma experiencia y, además, arrancas sonrisas y sabes cómo narrar para que empaticemos contigo y con tus motivos. Dale Hard, George, dales fuerte. 💪🏽
Helena
¡Me encantan tus crónicas! Son muy muy realistas 🤣 Hace 4 meses, me asignaron directamente Odessa, me he sentido cerquita por unos instantes… En el fondo, pienso que nos toca un destino que, seguro está hecho para nosotros 🤣🤣🤣🤣 Estoy impaciente por leer como sigue tu aventura. ¡Eres único escribiendo! ¡Muchas gracias!
Loreley
Jolines!! Todo esto has pasado para llegar a donde estás, no tenía ni idea, sí que ha sido muy estresante, ahora sigue adelante!! que ya has pasado lo peor, sea lo q sea que te haga reflexionar si valió la pena o no pasar por lo que has pasado para dejar todo y volver.
Jorge Duro
Son realistas Marta porque las he vivido en primera línea y por esto me decidí a compartirlas. Con el tiempo te diré si en verdad el que me dieran otro destino ha sido por algo. Gracias por tus palabras.
Ana
Estoy enganchadisimaaa!!! Esperando el siguiente capítulo!;)) muchisimas gracias por compartir!
Jorge Duro
Are you hooked? yeah, thank your feedback!! Gracias a ti por leerlas.
Fénix Carmona
Eres una antorcha que ilumina el angosto sendero a los que vienen detrás. O sea, de los imprescindibles. Esperando la próxima entrega.
Carlos
Vaya aventura…. seguiremos leyendo.
Jorge Duro
Sí, MARVEL estuvo a punto de fichare para hacer de Hombre Antorcha, pero me pilló de profesor visitante por Kentucky y rechacé. Gracias por lo de antorcha, nunca me vi parangoneado con semejante símbolo tan significativo. Se trata de eso estimado Fénix, de iluminarnos los unos a los otros. Gracias por tus elogios.
Jorge Duro
Aventuras para aburrir Carlos, tanto en la escuela como fuera de ella. Pero llegarán, llegarán…
Toyo Kun
Es como una saga de One Piece, que solo para llegar al sitio ya es un viaje brutal 😆
Isabel
Estoy leyendo tus crónicas… muchas gracias por compartir porque nos da una visión del proceso muy veraz!! Es cierto que nos quedamos con las ganas de saber qué pasa pero eso también es parte de la experiencia: trabajar la paciencia!😆
Joan Manuel Segura Miró
Estoy contento de haberlo leído todo hasta aquí!!! Aunque fuera de ficción, ya estaría enganchado a esta historia. Al ser real y ser la tuya, ya ni te digo.