Crónica
7. 'En los huesos' (Parte IV): Embajada y fiesta de despedida
Por Jorge Duro · 16 de diciembre de 2023

Al día siguiente un temprano tren me llevó de vuelta a Madrid. A mi llegada a Atocha me encaminé hasta el 75 de la calle Serrano, donde una larga cola aguardaba ya para entrar en la embajada. Me dijeron que la mochila que portaba tendría que dejarla fuera, pues solo permitían entrar con el móvil, la cartera y las llaves. Ante este nuevo reto mi mente era como una CPU trabajando a pleno rendimiento, sin embargo todas las opciones me llevaban a la misma cuestión: dónde y a quién confiar un macuto sin riesgo de extraviarlo, en pleno corazón de Madrid y sin conocer ni al tato. De este modo decidí probar suerte con el quiosquero de enfrente, pero el amable dependiente me respondió muy cortés que bajo el módico precio de cinco euros allí la custodiaría. -Antes los invierto en un fotomatón que regalar de esa forma mi parné-, fue lo primero que pensé. Y sí, su razón tendría el hombre, pero no me apetecía ser un ladrillo más de su astuto negocio. Debía cuidar con mimo mi vapuleada economía después de la cantidad de euros que llevaba ya invertidos en el programa, más lo que luego vendrían. Aquí de nuevo me acordé del cartesiano Deus deceptor, a modo de geniecillo maligno que todo lo troca y altera.
Me dijeron que la mochila que portaba tendría que dejarla fuera, pues solo permitían entrar con el móvil, la cartera y las llaves.
Seguí caminando calle arriba, crucé una calzada y en la segunda cafetería que encontré a mano derecha decidí preguntar de nuevo. Estudié el lenguaje no verbal de una camarera que atendía una mesa y me pareció lo suficientemente agradable como para probar. Ella accedió de forma sumamente cordial y mi alegría fue doble y excelsa, más por el éxito del desafío que el hecho en ya comenzaba a entrañar que por el logro en sí. Tras agradecer lo que para mí suponía no volver al quiosquero, me apresuré a incorporarme a la extensa cola de gente que allí aguardaba para solicitar el visado.
Los diferentes cuerpos de seguridad del estado español y norteamericano vigilaban la entrada y los aledaños de la embajada, ya te hacía ver de que en aquella zona había que andarse serios. En grupos de cinco íbamos accediendo al interior del complejo, no sin antes requisarnos las pocas pertenencias que ya nos quedaban como cartera, móvil y las llaves. Solo pasé con la documentación necesaria. Una vez dentro, me dijeron que la foto carnet que llevaba era demasiado grande para el formato del visado y que por tanto no servía. -¡Deus deceptor, deja de hacer de las tuyas!- musité en silencio, y menos mal de que antes de recibir un nuevo colapso en el cerebro, me dijeron que solo a unos metros encontraría dos modernas cabinas de fotomatón. ¿Alguien adivina en qué invertí los cinco euros que me ahorré del quiosquero? ¡Bien, no era difícil! Con esa alegría inmortalicé las cuatro fotos en la cabina. Tras reincorporarme a la cola de gente fui llegando a otra sala aun más grande donde ya nos situaban por turno de llegada en colas más pequeñas y hacia alguno de los mostradores blindados que allí había. Unas señoritas nos retiraban y consultaban la documentación para comprobar que todo estuviese en regla. Mis papeles lo estaban, una preocupación menos, así que continuación pasé a un segundo mostrador donde otra chica me realizó unas breves preguntas en inglés: -¿Cuál es tu propósito para volar a los Estados Unidos?-. Le entregué el pasaporte y me dijo que en unos nueve días lo recibiría en casa junto al nuevo visado norteamericano. Salí del recinto más contento que un ocho estirado y con un gran peso menos de encima. Me encaminé a la cafetería no sin antes agradecerles a sus camareras la custodia de mis pertenencias con el consumo de una deliciosa hamburguesa vegetal. Aquellos minutos tenían el sabor de haber cumplido con éxito el trámite de la embajada americana y ya más tranquilo cogí con tiempo el autobús de regreso al aeropuerto. Menorca y los últimos trámites me esperaban.
-¡Deus deceptor, deja de hacer de las tuyas!- pensé. Menos mal que antes de que me diera un nuevo patatús, ya habían pensado en ello instalando allí mismo dos modernas cabinas de fotomatón.
El mes de julio estaba dando mucho de sí y más que iba a dar con la llegada a la isla de una gran sorpresa: la visita de mi estimado padre. Venía para echarme una mano y a ultimar preparativos con las únicas herramientas de su maña en el bricolaje, su grata compañía y su gracejo en el humor. Amante de Menorca, de los paseos en barca y de cualquier otra excursión, tiene el máster en el arte de los inventos, la gracia en el baile, en el chascarrillo y hasta en la canción. Yo le digo que es como el MacGyver español pues hasta la placa electrónica del aire acondicionado, el artista me arregló.
tiene el máster en el arte de los inventos, la gracia en el baile, en el chascarrillo y hasta en la canción.
Se daba que por aquellos días mis amigos Kike, Queijo, Paulo y Andrea me organizaron una cena de despedida en el sibarita restaurante S’Arravalo de Es Castell, donde su refinado toque en la cocina, su variada carta de producto local y su aún mejor trato, hicieron del banquete una inolvidable velada que pienso repetir cuando la isla me llame de vuelta.


Sugerencias del restaurante S’Arravalo en Es Castell. Con mi padre en plena fiesta con los Pèl De Gall.
Lo sublime de aquella noche fue que el pueblo andaba sumido en fiestas, por lo que al salir del restaurante el vocerío de una jocosa muchedumbre que coreaba las canciones de un concierto de rock de repente nos invitó a continuar la juerga y la celebración. Bajamos por ello a Cala Corb, con su embarcadero, su escenario y como colofón, el tropel de personas que bailaba y bebía al son de una canción. Eran los Pèl De Gall, a los que solo verlos era ya una apuesta segura de calidad y diversión. Vaya músicos, menuda banda, imparable el ritmo que infundían al espectador. Hasta mi padre que el tío no es muy de rock ni entiende el ‘menorquí‘, se arrancó allí solo a bailar guiado por las altas vibraciones del espectáculo: parecía el ‘dandy‘ del festival. No pude evitar grabarlo porque seguro que de aquello no encontraría dos. Lo que solo iba a ser una cena entre amigos acabó a lo grande con pomadas (ginebra y limonada), cervezas, con el grupo desperdigado y nosotros al final a recaudo de un coche en dirección a casa a descansar.


Actuación de Pèl De Gall el 21 de julio de 2023, en Cala Corb (Es Castell / Menorca).
Uno de los siguientes pasos era sacar los billetes de avión tanto para Cincinnati como el que también antes me dejaría en Granada para despedirme de la familia y amigos. Sin embargo, aún no era conveniente comprar el vuelo hacia Estados Unidos hasta que el visado no llegase. Pero el servicio de correos fue efectivo y la misiva llegó a tiempo para que el 23 de julio tuviera ya comprado el billete de Barcelona a Cincinnati, datado para el 5 de agosto haciendo escala en Chicago y por solo 1070 euros. A aquellas alturas del partido barato no saldría. Aún así, para ser en pleno verano era un buen precio, quizá porque lo compré con la vuelta cerrada, aunque perdida, para el mes de octubre. Una sola ida salía por algo mucho más desorbitado.
Todo era de nuevo una constante fuga de energía y dinero que a la larga recuperaría sí, pero de momento los logros venían solo con cuentagotas. Calculé que entre comprar un coche de segunda mano (unos 6000$), más su seguro (600$ / 6 meses), el pago del alquiler de la nueva vivienda más su fianza (1200$ + 1200$), los gastos de manutención del primer mes (unos 800$), más algún gasto extra, sería conveniente pisar suelo americano con un mínimo de 10000$ en metálico, justo el máximo permitido para entrar en el país. Seguramente me quedaría corto, pensaba, por lo que luego habría que seguir tirando de tarjeta. Aunque de esto ya hablaré en otra entrada pues al final no me fui ni con la mitad.
sería conveniente pisar suelo americano con un mínimo de 10000$ en metálico, justo el máximo permitido para entrar en el país.
Aún no sabía ni dónde viviría, ni qué coche compraría, ni cómo cambiaría tantos dólares. Todo eran incógnitas que solo con los días se irían despejando. Así que decidí seguir el curso natural de las cosas, atenerme a la máxima del ‘go with the flow‘ y seguir remando en el drakkar.
Una fecha clave que debía grabar a fuego era la del 8 de agosto, día en que daba inicio el training curs, o curso de preparación, en el colegio americano; obligatorio para todo el personal del centro. Lo llamé el ‘Día A’, ya que el verdadero ‘Día D’ era para el 22 de agosto, con el inicio de las clases y el desembarco de las jóvenes hordas. Ese día conocería de primera mano la verdadera realidad que me esperaba.
De este modo, a finales de julio dejaba la isla para volar a mi casi natal Granada, donde faltó tiempo para tantas amistades ancladas en el pasado; sin embargo, solo deseaba llegar a Kentucky y empezar de una vez la partida.
Al final fueron más las ganas que la desazón, el delirio de irse que la cordura a quedarse lo que acabó por convencerme y partir. Nada me lastraba y casi nada me apegaba. Hasta mi perra Pelusa hacía ya más de un año que se había marchado. Así que era ‘ahora o nunca‘ el momento para romper con la zona de confort y empezar todo de cero. Sin casa ni coche, sin familia ni amigos, sin estudio de música ni la banda (los Holy Crackers), y sin Pelusa ni las esporádicas visitas del gato Pillastrón me iba para los Estados Unidos. En standby se quedaba todo. Tan solo marchaba con el visado J1 y un contrato de trabajo bajo el brazo. Comenzaba una nueva fase: reinventarme de nuevo.
Comenzaba una nueva fase: reinventarme de nuevo.

La perra Pelusa.


El gato Pillastrón, un gato visitante. Grabando en el estudio.
– ‘En el aire’: de Menorca a Cincinnati Próximo sábado 23 de diciembre de 2023 (único capítulo a esta serie).
Comentarios (17)
Amparo
¡Madre mía! No sé si en los huesos pero un poco agobiada me ha dejado esta serie. Muy valiente por tu parte seguir adelante. ¡Viva la aventura!
Isabel Bugallo
Jajajajjjjj. ¡El famoso quiosquero! Se debe estar forrando 😂. Recuerdo ese mes. Intenso. Y el billete ¡no te salió caro! Yo pagué 1.400 cerrado y luego el plus por modificar fecha de retorno por quedar al 'summer school'. ¡Qué pringuis nos sentimos ese mes! ¡Oye, ese video de tu papi bailando no tiene precio! Y esos días se quedan grabados para siempre, no hay duda. ¡Me encanta leerte compi! ¡Sigo atenta!
Jorge Duro
Pues sí Amparo, o seguía o mi propia historia me engullía. Así que no vi otra que seguir pa'lante y a apechugar con lo que se decide. Es un proceso lento y largo con numerosas subidas y bajadas de emoción, más que la de una montaña rusa. Vente de PPVV a USA y verás el parque de atracciones en el que te metes jajaja, bueno, para está la aventura, para vivirla y poder contarla. ¡Salud!
Jorge Duro
El quiosquero ha montao ahí el 'negocio el siglo'. Yo no sé aún si me quedaré en el 'Summer school'. Lo que sí sé es que ahora en Navidades me quedo. Los precios de los aviones son insultantes ya. Y sí yo me sentí algo 'pringui' durante todo el proceso de selección, pero luego, ni te acuerdas. El video de mi padre bailando se puede hacer viral, si no se ha hecho ya es porque no lo he movido lo suficiente, pero dejemos al hombre tranquilo con su petanca y sus excursiones, que si lo subo a la fama, lo mismo lo llevan al Tele5 ese y pa qué queremos más. Gracias por leerme, espero que te siga arrancando más de una sonrisa XD.
Robespierre
Creo que llevarse 10,000 es demasiado. Hoy en día con tarjeta se paga en los sitios más insospechados.
Jorge Duro
Cierto Robespierre, es demasiado. Me refiero a que esa es la cantidad mínima con la que te dejan entrar al país y con la que más o menos hace falta para empezar con casa, coche y el primer mes de menutención. Yo me traje muchísimo menos. Y con tarjeta es más fácil pero pagas muchas comisiones. Ya depende si usas alternativas como Wise, Revolut, etc.
Marina
¡Muchas gracias por compartir tu experiencia! Sirve de gran ayuda para los que estamos en el proceso de selección. Aunque haya sido un camino difícil, leerte me ha animado aún más a querer formar parte de la aventura.
Jorge Duro
Mi alegría es máxima si con mi relato he animado tus ganas de aventura. La convocatoria se abrió el pasado viernes 15 de diciembre y tenéis hasta el 8 de enero. Échala, que luego siempre tendrás tiempo de decir «No», si así encarta. Mucho ánimo y gracias por tus palabras.
Lisandro
El retrato de tu padre es certero, y el de todo lo demás tb.
Jorge Duro
Menos mal que tú lo conoces bien y sabes que no miento. Así me gusta, corroborando lo escrito. Gracias Amigo
Beez
Pelusa is adorable (and always with you)! Pillastrón resembles el gato- Zimi- (good luck charms)! — I enjoyed seeing your father dancing at the concert! So glad that you arrived HERE in Kentucky!
Jorge Duro
Thank you for your words. This is the first comment anyone has made in English/American. Let's see if I can soon translate all these chronicles for the English-speaking reader. Thank you and happy new year!! XD
Jessika Magallanes
Wuaooo ya se a quien sacas tu buen humor… Al MacGyver Español 💗jaja, me encanta todo lo que escribes Jorge… Gracias por compartir.
Jorge Duro
Gracias por la honrosa comparación. El MacGyver español, ahí lo tienes representado en la figura de mi padre. ¿Has visto el video del tío bailando? X,,D
Jessika Magallanes
Deseo verlo ☺️
Jorge Duro
Lo tienes bajo un enlace en el propio texto, cuando dice «se arrancó allí solo a bailar».
Jessika Magallanes
Jaja ya lo vi, hasta provoca echar un pie con él también (a bailar) jaja.