Kentukiana

KENTUKIANA 10 (Parte I): Donde dije 'me quedo', digo 'me vuelvo'

Por Jorge Duro · 1 de mayo de 2024

KENTUKIANA 10 (Parte I): Donde dije 'me quedo', digo 'me vuelvo'

Hace unos meses, allá por febrero, el gerente del programa de educación en Kentucky me escribió para pedirme una respuesta sobre si iba a continuar el próximo curso, o por el contrario, decidía regresar a España. El dilema venía rondándome ya desde hacía meses, sin embargo, aún no tenía nada en claro. Ese correo provocó en mi cuerpo, mente y alma un intenso fuego cruzado de dudas y cábalas donde cualquiera de las dos opciones podría ganar el veredicto.

un intenso fuego cruzado de dudas y cábalas donde cualquiera de las dos opciones podría ganar el veredicto.

Desde el comienzo, el curso ya apuntaba maneras por su ingobernabilidad (léase al respecto la Kentukiana 2: El primer día de clase), pero la esperanza de que todo fuera a mejor siempre se mantuvo latente. Mi aula casi siempre fue un hemiciclo lleno de alumnos tan salvajes como faltos de interés y empatía. Están obsesionados por el hechizo de los insulsos juegos online, los cuales practican en cuanto encienden sus Ipads o Macbooks. Hay muchas plataformas que ellos conocen y que aprovechan para jugar como la educativa Scratch con una nutrida sección de ‘Games‘. Por mencionar alguno de los más deleznables nombraré el Money Clicker, en el que cuanto más veces tocas la pantalla más dólares o bitcoins ficticios ganas (cosa que veo atroz, pues solo puede generar egoísmo, avaricia e idolatría a ese ‘poderoso caballero en don Dinero‘, que ya escribió el verdadero Quevedo). Luego, también están los videojuegos de plataformas en dos dimensiones, extremadamente adictivos para el niño por su facilidad y simpleza, como el Geometry Dash, consistente en una cara cuadriculada encargada de sortear obstáculos (la mente cuadriculada es lo que les deja).

Pero cuando no son los videojuegos, pasan al segundo plato: se enganchan al insensato vicio de ver esos estúpidos videos (como sirve Youtube, Instagram o Tik Tok), donde solo salen memeces y son tan extremadamente cortos de duración, como corto es el entendimiento del que los crea y además comparte. ¿Quién y cómo se les ayuda a desaprender todo esto? Responderé en el próximo artículo.

¿Quién y cómo se les ayuda a desaprender todo esto?

Los observo tan enganchados a estas distracciones que no vaticino un futuro nada halagüeño para estas jóvenes generaciones. Siento rechazo e impotencia cuando observo en clase sus mecánicos movimientos de mano deslizándose pantalla arriba y pantalla abajo, clavando sus ojos en la imagen a tan solo unos ridículos centímetros de distancia, con sus espaldas ligeramente ya encorbadas y hasta estrellando sus puños contra el inocente dispositivo cuando pierden algún punto o fallan la respuesta, y gritan y gritan como si les clavaran un hierro ardiendo. Otras veces, simplemente los lanzan con furia al suelo como si el verbo ‘valorar‘ no existiese para ellos. Por tanto, ¿quién les enseña a ver que no se trata de perder ni de ganar?, ¿quién les percata de que esto es solo un juego?, ¿quién les ayuda a considerar que la vida hay aprender a jugarla y no a sufrirla?, ¿solo el docente?

¿quién les enseña a ver que no se trata de perder ni de ganar?,

¿quién les percata de que esto es solo un juego?,

¿quién les ayuda a considerar que la vida hay aprender a jugarla y no a sufrirla?

¿solo el docente?

Por ello, cabe preguntarse más que nunca, qué estamos haciendo con nuestros infantes que ya desde pequeñitos se les pone el móvil en la cara (el nuevo chupete del siglo XXI), para que dejen de llorar y ni se quejen; y luego la permisibilidad que hay en la gran mayoría de centros educativos donde se hace muy complejo establecer un buen control. De hecho, algunas comunidades ya están restringiendo su uso (léase al respecto: La Comunitat Valenciana prohíbe los móviles en los colegios).

¿Y los responsables? El sistema, los padres y nosotros mismos, los docentes, que seguimos con la réplica de enseñarles toda una serie de contenidos tan incongruente como descontextualizada, patrocinada a su vez por un sistema educativo que deja mucho que desear. ‘Es como la pescadilla que se muerde la cola‘: los alumnos recogen el testigo que luego ellos mismos legarán a las siguientes generaciones y así vamos, en círculo y cuesta abajo. De hecho, y hablo también por lo que sucede en España, el alumnado en líneas generales se está volviendo tan ignorante e impaciente, como insensible y maleducado; sin empatía, estresado, con la visión y el cerebro totalmente engatusada por el engaño consciente que les ofrece un mundo disfrazado de caramelo. En su mayoría los veo tan tempranamente afectados que juraría que ya caminan anestesiados de por vida.

los veo tan tempranamente afectados que juraría que ya caminan

anestesiados de por vida.

Pero creedme si os digo que las cosas ya han empezado a cambiar y deben seguir cambiando. Lo primero es cambiar uno mismo, eso está claro, reconfigurarse en muchos aspectos para desprenderse de los viejos hábitos y creencias que solo lastran, y luego incorporar otros nuevos que ayuden y regeneren el panorama. Es más una cuestión de actitud y de trabajo diario. ¿Te lo crees o no?

desprenderse de los viejos hábitos y creencias que solo lastran, y luego incorporar otros nuevos que ayuden y regeneren el panorama.

Es más una cuestión de actitud y de trabajo diario.

Una de las grandes claves para la mejora y reforma de todos los sistemas educativos se halla en un concepto tan innovador como antiguo, hablo de aplicar y gestionar más el ALTRUISMO en el aula. Y aquí incluyo también la COMPASIÓN, la EMPATÍA, la SOLIDARIDAD, la CONCENTRACIÓN, el AMOR. Valores todos que deberían tener un lugar más privilegiado que la simple enseñanza de contenidos. Incluso deberían promoverse más como objetivos de etapa, de área y hasta de unidad o lección diaria. Pero si es que así saldríamos ganando todos. Su enseñanza y práctica sería tan beneficiosa y fructífera para ellos como para todo el planeta. De hecho, somos una sociedad que está constituida para cooperar, para ser más generosa, humilde y compasiva. Mi simple noción no entiende cómo a estas alturas y a pesar de llevar miles de años evolución y experiencias como civilización, sigamos errando casi en los mismo despistes y fracasos: repitiendo guerras, torturas, asesinatos, malicia, egoísmo al fin al cabo. Siento una inmensa vergüenza ajena por esa parte de nuestra sociedad que aún actúa de una manera tan irracional. Nuestra labor como humanos, y ahora como docentes, deber ser continuamente reconfigurada para desligarnos de lo egocéntrico y asirse a los beneficios tanto colectivos como individuales que ofrecen los valores antes mencionados, y en especia ese ALTRUISMO. PASEMOS DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA DE UNA VEZ POR TODAS. Es así además, como uno más se ayuda y se empieza a liberar de los infinitos lastres mentales que quiera uno crear. Por ejemplo ayudando al prójimo, en este nuestro caso al alumno, implicándonos más por su interés y necesidades. ¿Cómo te sientes cuando ayudas a un anciano a cruzar una carretera, cuando salvas a un animal, o devuelves a un niño su natural sonrisa? Esa ayuda desinteresada se revierte luego en ti como persona, llenándote de humanidad y de esa paz interior que es lo que necesitamos más que nunca hoy en día. ¿Suena bello y precioso, verdad? Porque lo es. Toda la comunidad educativa debería volcarse en ello.

PASEMOS DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA DE UNA VEZ POR TODAS.

¿Cómo te sientes cuando ayudas a un anciano a cruzar una carretera,

cuando salvas a un animal, o devuelves a un niño su natural sonrisa?

Por ahora no quiero extenderme más sobre magna idea, porque magnánima es, solo introducir el apunte para tratarlo de una forma más intensa en el próximo artículo, pues considero extremadamente relevante la incorporación progresiva de acciones más unificadoras, altruistas y amorosas en detrimento de las que producen separación, egoísmo y odio. Si no, ¿a qué aspiramos cuando trabajamos con niños?, ¿a qué aspiran los padres cuando crían a sus hijos?, ¿a qué aspira un país cuando gobierna a sus jóvenes?

¿a qué aspiramos cuando trabajamos con niños?,

¿a qué aspiran los padres cuando cría a sus hijos?,

¿a qué aspira un país cuando gobierna a sus jóvenes?

Retomando de nuevo el vuelo, estaba pues con la idea de que a pesar de los pesares merecía la pena continuar un curso más en Kentucky, que para eso de regresar siempre habría tiempo. Pensaba que la complejidad de enseñar español ante semejante flora y fauna con la que me había encontrado, cambiaría en cuanto fuera un poco más conocido, se hicieran más a mí y yo más a ellos. –Paciencia, que todo mejorará-, me decían algunos compañeros de trabajo. Finalmente, por dar a todo esto un voto de confianza ganó el ‘me quedo‘, como en los concursos televisivos donde te retiras con lo ganado, o continúas arriesgando. Entonces, me decía: –Sin riesgo no hay gloria. He venido a jugar y seguiré jugando-, pero ¿a qué precio?, me respondería ahora mismo (léase al respecto la Kentukiana 6: ¿Me quedo o me vuelvo?).

Pensaba que la complejidad de enseñar español ante semejante flora y fauna cambiaría

He venido a jugar y seguiré jugando-, pero ¿a qué precio?, me respondería ahora mismo

Durante aquellos días de febrero, lleno de dudas e indecisiones, necesité de la consulta de otras opiniones, de otros puntos de vista que me ayudaran a posicionarme por alguna opción y sobre todo a aplacar mi mente, convulso océano de incertidumbres. Así, recurrí al sincero sentir de mis padres, al consejo de lo que consideré sabios amigos y hasta al veterano juicio de algunos profesores visitantes que también participaban en el mismo programa. Baremé, reflexioné y volví a baremar. Coloqué en la balanza ambas opciones, sendas alternativas con sus pros y sus contras. De hecho, había salido de mi país con el propósito de pasar entre tres a cinco años fuera, que era el máximo que me permitía el visado y el tiempo en que mi plaza como profesor sería guardada. Las ventajas eran máximas. Sin embargo, quién me diría que un mes y medio más tarde todo cambiaría de nuevo.

La báscula me decía, como si de un oráculo se tratase, que si continuaba con mi periplo transoceánico la lista de beneficios arrasaría por goleada a la que competía por el retorno hacia la patria cervantina. Todas las expectativas seguían apuntando bien alto: mejoraría mi nivel de inglés, el económico, crecerían las amistades con amigos tan especiales como Nick, Julie, Seth, Jeff, Katelyn, Alyssa, Hunter, Brian, Phil; por no mencionar la cantidad de experiencias y aventuras que aún me quedaban por vivir, y que por supuesto, hallarían su correspondiente voz en este blog. A su vez, intentaría comenzar un nuevo camino musical, tras este primer año oteando el terreno; asistiría a grandes festivales de rock, disfrutaría de mis bandas de culto, quizá me compraba un coche, quizá visitaría Chicago, Dakota o Nueva Orleans, y quizá hasta me echaba novia norteamericana. Quizá, quizá y más quizá. Todos los ‘quizá‘ del mundo seguían inclinando la balanza hacia el ‘me quedo’, al tiempo que mi ego se los iba creyendo, ensanchándose y creciendo como si no hubiese un mañana, y todo ello, sin reparar en la gran película que ya me estaba montando.

al tiempo que mi ego se los iba creyendo, ensanchándose y creciendo como si no hubiese un mañana, y todo ello, sin reparar en la gran película que ya me estaba montando.

Hubo una frase que jamás olvidaré y me ayudó a esclarecer todo. No paré de recordarla hasta que, por casualidad, un día se cumplió. Fue como una de esas sentencias premonitorias en el que sabes que su significado encierra una gran verdad, pero solo cuando se te es revelada. Me la escribió una profesora que llevaba seis años en el estado de Utah. Hablando sobre el tema, de repente me dijo: –si tienes dudas quédate, que cuando quieras irte tranquilo que lo sabrás-. Esa segunda parte de la frase me dejó aún si cabe más dudoso, impaciente y curioso por descifrar qué quería decir aquello de ‘tranquilo que lo sabrás‘. ¿Cuándo y cómo lo sabría? Lo asombroso es que fue una incertidumbre que no se hizo mucho esperar. En seis semanas el acertijo me fue revelado.

si tienes dudas, quédate, que cuando quieras irte tranquilo que lo sabrás-.

De la profesora en Utah.

Esa segunda parte de la frase me dejó aún si cabe más dudoso, impaciente y curioso por descifrar qué quería decir aquello de ‘tranquilo que lo sabrás‘.

Cuando tuve esa gran revelación se manifestó en mí una claridad tan transparente como la de un manantial. De forma que donde había dicho ‘me quedo‘, decía ahora ‘me vuelvo‘. La duda se quedaba sola, en entredicho, sin voces que la alimentasen como las de mi propio ego, el cual también quedó en entredicho tras llevar un tiempo trabajando con él. Y ni música, ni novia, ni dinero, ni amigos. Poco podría variar la sentencia que los jueces de mi propia consciencia y cordura estaban a punto de dictaminar. De hecho, fue un veredicto que cayó por su propio peso, como una maza sobre el estrado, como si de un parto natural se hubiese tratado ya que tardó en manifestarse justo unos nueve meses desde el momento en que llegué. Fue una gestación que germinó en uno de los mayores discernimientos que jamás he tenido en vida y que en futuros artículos, con mucho gusto, detallaré. No todos los días se nos revelan ciertas incertidumbres.

Una gestación que germinó en uno de los mayores discernimientos que jamás he tenido en vida… No todos los días se nos revelan ciertas incertidumbres.

El caso es que me traspasó como un rayo de claridad justo cuando más lo necesitaba. Brotó entonces en mí una evidencia y nitidez tal, que solo atrajo sosiego y bienaventura. Hasta me sobraban las palabras para explicármelo a mí mismo. Fue entonces cuando empecé a comprender que la experiencia de haber venido a los Estados Unidos había empezado a adquirir un valor totalmente diferente al que yo le había previsto como expectativa.

A tan solo un mes y medio de coger el avión que me llevará de vuelta a Barcelona, puedo decir que la excursión ha sido más peregrina y transformacional que ociosa y cultural, con lecciones tan comoplejas como aleccionadoras, momentos tan reveladores como mágicos y donde los esfuerzos invertidos como lo que se ha quedado por el camino, han merecido la pena, sobre todo por lo nuevo que conozco ahora de mí.

la excursión ha sido más peregrina y transformacional que ociosa y cultural, con lecciones tan como plejas como aleccionadoras, momentos tan reveladores como mágicos y donde los esfuerzos invertidos como lo que se ha quedado por el camino, han merecido la pena, sobre todo por lo nuevo que conozco ahora de mí.

Recuerdo que semanas previas al día en que todo cambió y que fue como un punto y aparte, ya venía sintiéndome desgastado y a disgusto por la ingobernable situación que clase tras clase algunos insurrectos y boicoteadores alumnos se empeñaban en mantener. La frustración por no poder ni saber controlar a la práctica mayoría de los grupos que tenía iba en aumento y evidenciaba que mi labor allí estaba llegando prematuramente a su fin. Y digo fin porque a los buenos estudiantes, que siempre los ha habido, ya les he llegado de alguna forma, más con mi manera de ser y de educar que en lo que a contenidos se refiere. Me lo confirman sus silentes y comprensivas miradas, así como sus gestos de aprobación ante la impotencia y vergüenza ajena que también sienten por la desobediencia de sus otros compañeros. Me refiero al grupo de los más rebeldes, que no son sino alumnos despistados. A una parte de ellos precisamente, es a la que más puede que beneficie la experiencia de haberme tenido. Eso solo si consiguen darse cuenta cuando crezcan y maduren, solo entonces se les manifestará como un aprendizaje en diferido o con efecto retroactivo que uno llega a aprehender, adquirir o desvelar con el paso de la vida. Descubrirán que la consciencia es algo que hay que cultivar desde muy pequeñitos pero con la guía y ayuda de adultos precisamente concienciados (sean padres, docentes o políticos), que es lo difícil de encontrar al parecer. Pero, ¿quién les enseña eso? La evolución y la renovación constante de un nuevo sistema educativo con la consciente implicación de toda una comunidad educativa.

¿quién les enseña eso? La evolución y la renovación constante de un nuevo sistema educativo con la consciente implicación de toda una comunidad educativa.

Fue durante la clase de un lunes 18 de marzo. A la protagonista del hecho, una alumna a la que a partir de ahora llamaré la ‘señorita K‘, debo estarle profundamente agradecido por ayudarme ese día a tocar fondo, un fondo que necesitaba ya palpar .

debo estarle profundamente agradecido por ayudarme en ese día a tocar fondo, un fondo que necesitaba ya palpar.

La gran revelación se produjo a primera hora, sobre las 08:15…

(FIN DE LA PRIMERA PARTE)

Continuará el próximo sábado 11 de mayo. – KENTUKIANA 11 (Parte II): Donde dije ‘me quedo’, digo ‘me vuelvo’

Comentarios (28)

  • José Luis

    Creo que no se puede expresar mejor lo que se siente cuando se experimentan ese tipo de situaciones en el aula. Por un lado me sabe mal tu retorno; por el otro, aquí estaremos esperando con ganas tu regreso. En todo caso, tal y como tú bien dices, habrá sido una experiencia enriquecedora de la que, con el paso del tiempo, irás recordando solo los buenos momentos. ¡Un gran abrazo, Jorge!

  • Jorge Duro

    Que no te sepa mal mi retorno amigo, pues así tenía que suceder para trascender la experiencia. Todo se resume en que 'menos es más'. Ahí lo dejo.

  • Lu

    💜

  • Helena

    ¡Pues ya está! ¡Hasta aquí! Estoy deseando saber qué pasó, la verdad. Lo que es seguro es que así tenía que ser y así ha sido. Todo lo vivido y lo que aún queda por vivir bien habrá merecido la pena. Además, siempre puedes volver, y vivir otras experiencias diferentes. Así es la vida, cargada de incertidumbre y de decisiones que nos hacen crecer, ser mejores y cambiar. Lo de las pantallas… Eso es una enorme lucha mundial que tanto padres, psicólogos, médicos y educadores debemos de estar juntos para poder crear consciencia y en unos años haber creado una nueva perspectiva sobre este tema. Mucho nos queda por cambiar.

  • Isa

    Me ha desconcertado el giro pero es algo tan personal y son tantas las variables a tener en cuenta… No hay duda de que es muy complejo avanzar en la jungla del asfalto según donde se ponga el pie. Somos como paracaidistas y la asistencia que se espera a veces, esa mano tendida que se figura real sin serlo, ni aparece ni se siente. Quizás este giro es como la decisión de un Gladiator, con esperanza pero avistando un caos imparable. Te observo. En la noche las ramas del arbol también ven la raiz como su principal fuente de vida. El sol saldrá de nuevo y la muchacha asomada a la ventana te hará un guiño. Y es que, el sol, sigue saliendo por el Este.

  • Fénix Carmona

    ¿Tu milenaria cultura mediterránea no ha soportado los embates de la barbarie yanqui? Estos cliffhangers no son buenos para la salud. ¡Esperando el próximo fascículo!

  • Pilar

    !Está muy bien, te felicito! Pasé 5 años en Texas, la mayoría de profe en coles privados. El español allí es una "María", y tienes razón cuando dices que lo que les llegó a los alumnos, más que contenidos, es la manera de ser y actuar, que no es poco.

  • Virtu

    La decisión está tomada, para bien o para mal. En este caso, para bien, siempre para bien, pues lo que se presenta con tanta claridad, no dudes que es lo correcto. Dejas atrás una experiencia única, momentos buenos y malos, risas y sinsabores. Pero vuelves enriquecido y con la certeza de haber actuado en cada momento como dictaba tu corazón. Niños rebeldes, indiferentes a la enseñanza y alienados por los dispositivos, los hay en todas partes. Desgraciadamente es así. Tu labor, en casa o fuera de ella, va orientada a ayudarles y eso es lo realmente gratificante, aunque no consigas tu objetivo o creas que no lo has logrado. Te deseo lo mejor en tu retorno, y que sigas mostrando tus inquietudes y dudas en este blog. Un abrazo, amigo.

  • Isabel

    ¡¡¡Necesito continuar leyendo sobre esta experiencia personal tan hábilmente narrada como un thriller, Jorge!!! Ah, y ¡¡vivan los profes como tú!!

  • EVA

    Bueno Jorge, me identifico contigo. A veces la falta de valores en algún que otro «personajillo» no alienta para nada más bien deprime. Pero quédate con lo buen profesor que eres y hay que estar donde te dicte el corazón. Un abrazo.

  • Maria Eugenia

    Me ha sorprendido mucho tu vuelta, pero si es lo que sientes, ¡bien hecho estará! Deseando leer la segunda parte 🙂

  • Jorge Duro

    Gracias por ese corazón Lu… 💚

  • Jorge Duro

    Las cosas siempre suceden de la manera que tienen que suceder para que avancemos, supongo. Así ha sido y la acepto. Con el paso del tiempo también veré esta experiencia con otro punto de vista si cabe, más completo.

  • Jorge Duro

    Gracias Isa por tus hermosas palabras llena de cariño y lirismo. Los giros siempre producen cambios, y es que 'somos cambio en constante mudanza' como ya volveré a decir en la próxima Kentukiana del sábado 11, y justo la número 11.

  • Jorge Duro

    Estimado lector y amigo, mi milenaria cultura mediterránea no tiene la paciencia de vivir situaciones como las que vivo casi a diario en clase. No se trata ya solo del mal comportamiento del alumnado, es más bien que no disfruto dando las clases. Quiero hablar de literatura, lengua y lingüística. Profundizar en estos campos, analizar poemas, teatro y prosa. Soy demasiado 'humanista' para esta sociedad tan diferente a la nuestra y no salir de la enseñanza de nombres, de colores, números, días de la semana, los meses del año… Me aburre hasta a mí.

  • Jorge Duro

    Efectivamente Pilar, supongo que en tus coles privados el comportamiento sería mucho mejor. Es más importante llegarles que vomitarles toda esa información como meros papagayos. Más que papagayos, yo hablaría de 'papayasos' que es lo que somos cuando repetimos las cosas sin haberlas contrastado ni sin habernos documentado. Ni siquiera la ponemos bajo el yugo de nuestra crítica más personal. ¿Y si toda la historia que la que hablan los libros de historia no es veraz? ¿Qué otras enseñanzas hay que dar cuando se enseña historia, solo lo que dicen que pasó, o podemos ir a algo más? Seguro que sí.

  • Jorge Duro

    Gracias Virtu, por supuesto que seguiré mostrando mis inquietudes en este blog, aunque ya no sean en 'territorio kentukiano', seguirán siendo aventuras y experiencias dignas de compartir. Vuelvo pero no solo por ese mal comportamiento constante. Revelaré más información en el próximo sábado 11, día 11 de mayo. Otro abrazo amiga lectora.

  • Jorge Duro

    No sabía que podría echarme a escribir 'thriller', jaja. El caso es que sí, mi experiencia académica no ha dejado nunca de ser un cierto thriller. El próximo sábado, la continuación.

  • Jorge Duro

    Precisamente el corazón me dicta volver, pero volver para siendo ya diferente aunque siga siendo yo. Esa ha sido una de las enseñanzas más potentes. Espero saber explicarla bien en el artículo del próximo sábado.

  • Jorge Duro

    A mí más me sorprendió virar de rumbo, pero como bien dices es un sentimiento y además consciente, seguro de haberlo tomado, porque lo que tenía que aprender aquí, repito, creo haberlo aprehendido ya. Y más consciencia que es lo que deberíamos practicar todos: la realización de actos con consciencia para subir precisamente el nivel de consciencia. Entonces el mundo sería otro.

  • Guillem

    Hola Jorge, Siento mucho que al final no hayas podido conseguir lo esperado. Todavía no sabemos cual ha sido la razón que te ha hecho tocar fondo. Pero es a partir de este momento cuando uno empieza a levantarse y con mucha más fuerza. Naturalmente a esas edades el alumnado está en la mayoría de casos totalmente falto de madurez, pero seguro que lamentaran tu marcha, incluso los más ariscos. Esta situación la viví cuando estuve en Marruecos. El primer año hubo alumnado que intentaba de todas las maneras boicotearme las clases y yo me preguntaba que quien me mandaría salirme de la zona de comfort. Pero más tarde este alumnado difícil me lo iba encontrando fuera de las aulas y me mostraban respeto y gratitud por mi labor. Al cabo de dos años volví a obtener una comisión en el mismo sitio y todo el alumnado me recibió con los brazos abiertos. La experiencia , esta vez fue mucho más gratificante! Por cierto, este próximo curso nos vamos a Carpentersville (Illinois), pero yo como J2, ya que ya me jubilé! Sé que no será fácil! Un fuerte abrazo y muchos ánimos!

  • Nacho Peña

    Ánimo Jorge!!! La sociedad americana realmente está derivando a una generación de autómatas egoístas, no me extraña nada que te vuelvas. Un abrazo y te vemos por aquí en breve!

  • Lisandro

    Tu experiencia en USA ha sido muy aleccionadora en todos los sentidos, pero te has dado cuenta de que tiene que llegar a su fin tras un proceso que describes estupendamente y que 'germinó' (según tus propias palabras) 'en uno de los mayores discernimientos' que jamás has tenido en tu vida. Me parece perfecto y a la espera de tu siguiente crónica.

  • Jorge Duro

    Lo esperado son siempre expectativas y deseos que nunca llegan a cumplirse tal cual las imaginamos, y que a su vez nos desvían de nuestro camino. Las ilusiones son el sustento del ego, y por ende, de ese otro yo que nos aliena y nos transforma cada vez más en un ser que realmente no somos. Y si no paras el proceso y lo desaprendes para luego aprehender el nuevo sentir, se te pasa la vida creyendo que todo lo que piensas y esperas de la vida eres tú, y para nada es cierto. ¿El alumnado lamentará mi marcha? Será el aprendizaje que debían adquirir. Cuando van por la calle son como ángeles, pero cuando entran al aula y acompañados de sus amistades se transforman y muchas cosas dejan de tener sentido. Mucha suerte por Illinois.

  • Jorge Duro

    Bueno, no hay que generalizar, pero tampoco te quito la razón. Yo los veo más individualistas, rudos e inexpresivos. Es una sociedad muy nueva, no lleva ni 300 años, y es altamente consumista y apegada al apego, valga la redundancia. Yo que estoy aprendiendo precisamente a desapegarme de todo y empezando a adquirir 'otra manera de ver y ser', no comulgo mucho ni con lo que por aquí he encontrado. Pero ya te digo, que esta vivencia la deberían vivenciar muchos para revalorar mejor lo que uno tiene y sobre todo para subir su nivel de consciencia.

  • Jorge Duro

    Exactamente, ha sido como si tuviese que venir aquí para tener esa clarividencia, ese aprendizaje tan aleccionador, y 'revalorar' tantas cosas. 'Menos es más'. Este viaje ha sido así y así está siendo contado.

  • Alex

    Me da mucha pena que ese alumnado haya mermado tu ilusión y todos los proyectos latentes que tenías (los conciertos, la búsqueda del amor, la mejora económica…). Voy a leer inmediatamente la segunda parte, pero antes de ello y con la información de la que dispongo hasta ahora con esta primera parte mi pregunta es: ¿no podría ser que los grupos que te han tocada este año hayan sido así y que, si vuelves a reconsiderar el quedarte, el año que viene sean mejores? O incluso, ¿sería posible que te cambiaras de escuela?

  • Aitziber

    Como profesora de música en secundaria conozco de primera mano las sensaciones que describes en USA pero sin salir de la piel de toro. Una vez a la semana nos vemos para hacer valer una asignatura preciosa pero infravalorada, tanto por alumnos como progenitores y por qué no decirlo, por la sociedad. Solo espero tener la oportunidad de vivir la educación musical desde otro enfoque, quién sabe, lo mismo me gusta. 'No pain no gain'.

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