Kentukiana

KENTUKIANA 9. 'Como a todos los locos'

Por Jorge Duro · 31 de marzo de 2024

KENTUKIANA 9. 'Como a todos los locos'

Estimados pasajeros, a velocidad de crucero y tras continuas turbulencias, les anuncio que iniciamos el descenso hacia el final de un curso inolvidable y cuanto más revelador. Atrás quedan los siete meses de trincheras y retaguardias, y por delante solo dos para la clausura del viaje y su misión (el 3 de junio: last school day). Además, en solo una semana bajaremos hasta una capa de nubes bajas, mansa y algo extensa (unos nueve días: del 6 al 14 de abril): la llamada ‘Spring Break‘, o nuestra semana de Pascua. Pero aquí nada de procesiones y eventos fúnebres (ya le puse a Nick, el profesor de música, y que conste que con toda la buena intención del mundo, unas muestras de lo que las bandas tocan durante nuestra Semana Santa, y me preguntó: –¿Quién se ha muerto?-). De repente, sentí como un envite de vergüenza ajena que casi me delata.

Atrás quedan los siete meses de trincheras y retaguardias, y por delante solo dos para la clausura del viaje y su misión

Aquí en Pascua, se estilan más las fiestas de flores y recibimientos más joviales hacia la primavera, con bailes, conciertos y otros eventos, como si por un solo momento, nos imaginásemos caminando por la antigua Grecia, o por uno de aquellos Woodstock. Todo esto acompañado de los deliciosos, engatusadores y llamativos huevos y conejitos de chocolate. Una costumbre bastante común y extendida por todo este país, la de ofrecer a su pueril alumnado todo tipo de dulces y aditivos. Y porque me he acostumbrado, pero ya no me sorprende ver esas boquitas abiertas con dientes metálicos y caries en progreso. Luego, más tarde, y sumado a los efectos de una mala alimentación basada en la comida chatarra o fast food, les vendrán ya de adultos las consecuentes enfermedades de posibles diabetes y/o cánceres, por no tratar aquí y ahora el delicado tema de la obesidad y los infartos, como revela el documental El experimento de la BBC sobre los efectos de los alimentos ultraprocesados. Y digo yo: -¿Un país que no cuida a su pueblo, qué tipo de país es?

ya no me sorprende ver esas boquitas abiertas con dientes metálicos y caries en progreso.

Precisamente, el último viernes de marzo celebramos la fiesta del helado, donde solo y como premio, los alumnos que acabaron a tiempo sus lecciones de lectura y matemáticas a través del programa informático iReady, y obtuvieron buenas calificaciones tanto por su comportamiento como por su participación, fueron los agraciados en recibir una copa grande de helado con todo tipo de dulces: gominolas, caramelos, galletas, raspadura de chocolates, gelatinas y demás género de encantos azucarados.

Luego durante toda la semana vendrán más huevos y conejitos de chocolate, ya que estamos en vísperas de fiesta, y antes vino la de los bastones de caramelo rojo y blanco, y la de la pista de patinaje con muffins y donuts de banana, chocolate y fresa, o la fiesta del circense Carnival (Carnaval), con sus nubes de algodón y palomitas de múltiples sabores.

Y si no, ya se organizará algo para tenerlos ‘en dulce‘ y con las manos y la lengua azul, verde o roja, con esos coloridos y aromáticos ‘gusanitos’ Takis (que hasta viene con sabor a ‘fuego’). ¡Viva el colorante y el estabilizante! ¡El aditivo y lo adictivo! He aquí mi oda a semejante operativo:

¡Dulces for the morning,                                                                                                                                       dulces for the lunch,                                                                                                                                               dulces en la sopa,                                                                                                                                                  dulces, dame más!                                                                                                                                                             ¡Dulces I am sorry,                                                                                                                                                      dulces pa' cenar,                                                                                                                                                      dulces en la en copa                                                                                                                                                         ya de madrugá! 

Los usan hasta como de aperitivo durante el mismo almuerzo o lunch, y luego así me entran en clase, tan encendidos que van a todo gas. Cualquiera los para y los intenta sentar, pues como en un juego de mesa, los muy suricatas se levantarán. Y ¿quién los calma? ¿quién los controla y los aguanta? Os lo diré: la paciencia y el aguante, la salud mental, y mi barra de energía como si de un videojuego se tratase ya: el ¡Pressing School Cath!, lo podríamos llamar, donde solo con resistencia, llegas vivo y hasta el final.

Por otro lado, es la manera más rápida, fácil y barata de tenerlos contentos y hechizados, como pasó con la casita de chocolate, bizcochuelos y ventanas de azúcar, que tan ‘ciegamente’ dejó a los hermanos Hansel y Gretel en el cuento de los hermanos Grimm. Hacen falta fiestas, pero ¿con tantos dulces? Estas los mantienen alegres y despistados, pues ya sabemos que para los críos cualquier actividad de desahogo y farra es siempre conveniente y necesaria, y más en un centro educativo donde pasan más de siete horas diarias, y la mayor parte del tiempo sentados. Así no es de extrañar que se produzcan peleas y altercados, rebeliones y agresiones, con insultos y malas miradas: Fuck you!, o Go back to Spain! (‘Vuelve a España’), como me dijo, el otro día, algún alumno que mucho me estima. Yo aplico jabón para que me resbale, pues críos son (y aunque no lo fueran). Es una lección importante la que se aprende a través de estas salidas de tono, como mínimo a no identificarse con nada: ni siquiera con uno mismo. Hay que mantenerlos felices y animados, que a estas alturas son como cartuchos de TNT, voladizos y explosivos; y no es plan de ponerse a su nivel, ni entrar en su juego (pues es lo que quieren: ‘jugar‘).

Fuck you!, o Go back to Spain! (‘Vuelve a España’), como me dijo, el otro día, algún alumno que mucho me estima. Yo aplico jabón para que me resbale, pues críos son (y aunque no lo fueran).

Sobre voladuras y explosiones podría hablar un rato, aunque más que la de ellos, de la de mi propia cabeza. Si bien es cierto que ya empiezan a descontrolarse (siempre lo han estado), puedo decir que desde que comenzó el curso en agosto, los buenos modales, la buena educación y el decoro, ha sido algo que siempre ha brillado por su ausencia. De hecho, a la larga ha sido de lo que más me ha pasado factura. Alguna cana de más me ha salido ¿no dicen que son por el estrés?, y no es que ya le parezca al mago Gandalf el gris, pero las fuerzas sí que las siento desvalidas, menguantes, aunque ‘fuerzas’ sean aún, que no sé si me darán para los dos meses.

Aquí el lector más buscón podría pensar: -Claro, eso te pasa por no ponerles actividades motivadoras y entretenidas-. Y puede que tenga razón, que también sea necesario ponerme una nariz de payaso para atraer más su atención, pues cuando ideo e innovo con actividades de simple papiroflexia, con caretas, gafas, o marionetas de papel, dibujando, coloreando, recortando y pegando, suelo acertar, pues los ves ahí casi en silencio y absortos en su creación. Sin embargo, no veáis cómo se me aburren con las actividades y propuestas de los nuevos currículum, que según sus creadores están diseñadas para la enseñanza del español en escuelas norteamericanas, como el último que me ha llegado, el ‘Sonrisas Spanish‘ (adquirido recientemente por el centro y digno de todo un nuevo artículo en sí). Yo me río de toda su extensa verborrea, pues sus actividades ni me convencen a mí, ni al alumnado. Parece como si estuvieran hechas por gente que no ha dado clase en su vida. Las uso como prueba, para que se amolden a la diferenciación y acepten de buena gana lo que su profesor les dé, ¿o es que vamos a incentivarles a una edad tan temprana que la vida es como un menú a la carta? No sé si el fallo está en mí o en el tipo de actividades, el caso es que tienes que proponerles algo tan práctico, motivador y certero, que al mínimo desatino, cuerpo a tierra y a ver el fuego enemigo venir.

cuando ideo e innovo con actividades de simple papiroflexia, con caretas, gafas, o marionetas de papel, dibujando, coloreando, recortando y pegando, suelo acertar, pues los ves ahí casi en silencio y absortos en su creación.

Arriba, las actividades del nuevo currículum: simples y aburridas (tuve que completar y personalizar el dibujo del autobús, pues hasta en eso se quedaron cortos). Abajo, una actividad más motivadora.

Siempre que rompen un dibujo o arrugan una hoja haciendo de ella una bola, les repito que ese papel viene de un árbol que ha sido sacrificado para que llegue liso y blanquito a su mesa. De este modo, los intento concienciar. ¿Conciencia? ¡Pero si eso es lo primero que tendrían que aprender ya desde casa! A todos nos falta conciencia, conciencia de ser y de estar, ya sea en una clase o en cualquier otro lugar.

Luego la mala educación que se ejerce y se proyecta por doquier (en casa, en la tele, en internet), ha de revertirse, pues esa mala praxis del ignorante que sabe que ignora y desinforma, pasa a los pequeños e inocentes ignorantes que ni saben aún que ignoran. Cómo lo van a hacer si están hechizados por el embrujo consciente del mal internet y sus villanos. De hecho, de cada vez será más difícil corregir pues el tronco de la ignorancia irá creciendo. Toda la comunidad educativa debe IMPLICARSE para empezar a revertir la espiral. Por eso duele tanto ser hoy en día docente, sobre todo cuando debes hacer frente, y a diario, a todo un arsenal de niños maleducados y sin interés que has de reconducir, motivar y luego enseñar (si es que llegas a ello). Pero es lo que estos niños ya traen de serie y de casa, encandilados por la ‘estupidización‘ de los móviles y tablets, sobre todo de las redes sociales y por la degradación, a su vez, que también produce el azúcar en sus cerebros.

Toda la comunidad educativa debe IMPLICARSE para empezar a revertir la espiral. Por eso duele tanto ser hoy en día docente, sobre todo cuando debes hacer frente, y a diario, a todo un arsenal de niños maleducados y sin interés que has de reconducir, motivar y luego enseñar (si es que llegas a ello).

No profundizaré, aquí y ahora, sobre las incongruentes bobadas y sinsentidos que se emiten en plataformas como Youtube, Tik Tok, Instagram, Facebook, Snapchat, y un sinfín de nombres más que sin control alguno, ofertan su contenido adoctrinante y adiestrador de máxima imbecilidad, que embrutecen y transforman a la dormida y maleable joven (y no tan joven), sociedad; todo el día con el dedo en la pantallita, dedo hacia arriba, dedo hacia abajo, la espalda con ‘chepa‘ y la atención perdida en no sé donde ya. Que si videos de animales vestidos a la humana, que si imágenes crueles y violentas que como mofa algunos sin escrúpulos suben sin más. En definitiva, videos e imágenes carentes del más mínimo valor, llenos de memeces y gilipolleces (discúlpenme la expresión), que inhabilitan, amuerman y alienan a la propia capacidad intelectual, que por derecho, nos pertenece. Esto es ya un atraco a la condición del mismo ser como entidad.

todo el día con el dedo en la pantallita, dedo hacia arriba, dedo hacia abajo, la espalda con ‘chepa‘ y la atención perdida en no sé donde ya.

En definitiva, videos e imágenes carentes del más mínimo valor, llenos de memeces y gilipolleces (discúlpenme la expresión), que inhabilitan, amuerman y alienan a la propia capacidad intelectual,

¿Queda alguien leyendo a Borges, Kafka, Cervantes o a Lorca? ¿Quién se acuerda de la conveniencia de leer a los clásicos? Dicha convenio es urgentemente necesario, como afirma la catedrática y filóloga española Lola Josa en su artículo Por qué leer a los clásicos nos hace más inteligentes, para «pensar bien, (y) no sólo para usar bien la lengua. (Pues) el pensar bien permite hablar y escribir con precisión, y aquel que domina una lengua posee el mayor poder, que no es otro que el de la creación de la realidad».

¿Queda alguien leyendo a Borges, Kafka, Cervantes o a Lorca? ¿Quién se acuerda de la conveniencia de leer a los clásicos?

«aquel que domina una lengua posee el mayor poder, que no es otro que el de la creación de la realidad».

Sin embargo, pasamos por una era en la que caer al pozo sin fondo de la ignorancia y del desinterés, en la flojería y la falta de juicio, es tan fácil y tan rápido como apretar un solo ‘click‘. Ya casi todo lo creemos y lo aceptamos por el hecho salir en una pantalla (es el nuevo Dios del siglo XXI), sin otorgarle si quiera el derecho a la mínima duda. ¿Que nos llega una fakenews, un fakevideo? Para qué ponerlos en cuestión, para qué hacerles juicio si lo estamos perdiendo. La reenviamos a diestro y siniestro, continuando así la tumorosa cadena de la desinformación y de las terribles consecuencias que ello conlleva, extendiéndose por las mentes de los más débiles, enquistándose en forma de ‘irracionales creencias‘, produciendo a su vez universos tan enfermizos como de falsa quimera, y en los que a la mínima chispa sirven para declarar la guerra al vecino, ya sea el del quinto o al del país de al lado, llámense blanco/negro, Barça/Madrid, Ucrania o Gaza.

Ya casi todo lo creemos y lo aceptamos por el hecho salir en una pantalla (es el nuevo Dios del siglo XXI),

¡Señorías! ¿Qué nos está pasando? ¿Hacia dónde vamos con todo esto? Yo os lo diré: al fracaso escolar, a las bajas por depresión, al bullying, al suicidio, a la falta de atención y de profesionalidad, a la carencia de emotividad y de ilusión, de afecto, de humildad, de empatía. -¡Señorías! ¿Es que nadie va a hacer nada?

Veo a diario las caras y gestos de los más de 320 alumnos que pasan semanalmente por mi aula. La mayoría llega con la mirada apagada, la sonrisa deslucida, sin respuesta verbal ni corporal cuando todas las mañanas, ya sea en el comedor o al entrar en clase, los saludo de forma efusiva: –¡Buenos días!, ¡hola amigo!, ¡hola amiga!,-. Pocos son los que contestan, mientras que de la mayoría recibo por respuesta algo más duro y frío que el silencio: la indiferencia.

¡Señorías, padres, alumnos, instituciones, inspectores, políticos! Si cada uno pusiera solo su humilde granito de arena, otro gallo cantaría, y vaya que si cantaría. Pero sí, estas palabras, como este artículo, se estrellarán contra ese grueso muro de esa misma indiferencia que muestra mi alumnado. Señal inequívoca del reto al que debe enfrentarse desde ya nuestra sociedad. ‘Ser docente’ se ha convertido en un oficio ya hasta mal pagado, de bajo reconocimiento y de alto riesgo, riesgo de caer como mínimo en cama por depresión o ansiedad, como el ataque de pánico que tuve el lunes pasado, después de vivenciar la repetitiva falta de educación de algunos alumnos, productos estos de un sistema educativo necesitado de una constante reforma, llámese norteamericano o español.

¡Señorías, padres, alumnos, instituciones, inspectores, políticos! Si cada uno pusiera solo su humilde granito de arena,

Señores pasajeros, iniciamos el descenso. Abróchense los cinturones pues este artículo se estrellará. Repito: este artículo se estrellará contra los muros de la indiferencia. Pocos lo incorporarán al dosier de su conciencia, para IMPLICARSE (como las gallinas), y aplicarlo por el necesario y urgente cambio que este mundo ya precisa. Y los que comulguen con lo aquí leído sé que poco harán, más que darme la razón y una palmadita en el hombro, si acaso un emoji ‘heart‘ (❤️), o un ‘like‘ (👍), de esos que ahora tanto se estila, como a todos los locos, como a todos.

este artículo se estrellará contra los muros de la indiferencia.

Arriba, mi yo tras escribir este artículo.

– Próxima entrada en 15 días, domingo 14 de abril de 2024. Kentukiana 10…

Comentarios (22)

  • Sonia

    A pesar de tanto azúcar queda un sabor amargo. No debe de ser fácil lidiar con adolescentes. 😨

  • EVA

    Uff Jorge, vaya días que has pasado, te veo con la autoestima algo «perjudicada», pero si te vale de algo te diré que estoy muy de acuerdo contigo. Y me sorprende la mala alimentación que tienen, yo creo que aquí la gente está más concienciada con ese tema, al menos a las familias que conozco, y claro hay más gente que rechaza esta alimentación. Por lo demás espero que estés mejor con la relación con tus alumnos, la verdad es que es duro ser Docente… Abrazos

  • Jorge Duro

    Queda un sabor agridulce exacto. No llegan aún a ser adolescentes, son críos de entre 7 a 11 o 12 años. Pero más que la edad, es ya el comportamiento, que se hace arduo lidiar con él, y si falla el comportamiento se desvirtúa todo lo demás.

  • Jorge Duro

    Es realidad contada tal cual y eso que la he maquillado bastante. Gracias Eva y a comer sano.

  • Sergio

    Eso es 'dulcelandiaaaaa'…, jajaja. Mucha paciencia querido amigo porque debe ser duro aunque te apliques jabón 😁😁. ¿Cuándo vuelves a España? A ver si voy a verte que ya hace años que no nos vemos

  • José Enrique Rustarazo

    ¡¡Ànimo Hard!! Aquí pasa lo mismo con las bebidas energéticas, se ponen como motos. Así que dale gas… Ya tienes el curso hecho. ¡Te mereces un Kit-Kat!

  • Nacho Peña

    Maravilloso artículo Jorge, la verdad es que es aterrador ver lo que las redes sociales están haciendo a los chavales, además del tema de la mala alimentación. Parece que en España estamos tendiendo también a lo mismo, y como bien dices, nadie parece hacer nada al respecto. Un abrazo muy grande desde tu Granada, esperemos que la providencia se encargue de enderezar todo esto…

  • Kant

    De acuerdo en todo, aunque entiendo la denuncia, es un poco deprimente. Ánimo y al toro que te queda nada ya. ¡Tómatelo como una cuenta atrás de días que tienes para hacer lo que no has hecho aún! Tik tak, tik tak.

  • Desi

    Creo que es difícil dibujar tan perfectamente la situación que por desgracia aumenta cada día y aquí seguimos luchando por una realidad que nos pisa los talones… Ánimo compañero, no decaigas en tu intento de hacer un mundo mejor… ❤️❤️❤️

  • Marcelo

    Amigo, tus palabras no solo son la narrativa que escribes, sino también el atestiguamiento de tu experiencia vivida día a día entre los arrabales de la enseñanza y dedicación a tu magna vocación. Te admiro y te respeto sinceramente. Mis saludos cordiales y deseos de bien.

  • Jorge Duro

    La providencia proveerá, solo que nos pillará quizá ya de viejitos.

  • Jorge Duro

    Deprimente y frustrante es a veces la cruda realidad. ¿No dicen que la realidad supera la ficción? y así es pues aquí no hay milagros de 'San Cucufato'.

  • Jorge Duro

    Son también muchos los alumnos que a diario me regalan sus más incondicionales ABRAZOS, y ¡lo digo bien alto, ABRAZOS! Eso es lo que echo en falta en nuestro centros. Hay alumnos maravillosos que te sorprenden cuanto menos lo esperas.

  • Jorge Duro

    Mis narrativas, estimado Marcelo, son lo que vivo y muy con la información muy filtrada de por sí. Aquí no hay ficción, es más, hay cosas que callo, para no herir sentimientos, ni hablar mal de nadie. Lo que debemos que hacer es tomar nota de lo que aquí te resuene y empezar a poner ese intransferible y personal granito de arena, que por ser solo el tuyo, será suficiente, y que sirva de buen ejemplo para que otros/as lo repitan.

  • Jorge Duro

    Sí, también lo viví en España lo de las bebidas energéticas, pero es aquí esta esta misma mañana vi cómo despedía una madre a una alumna en la puerta de su casa a las 7:30 de la mañana, sin chaqueta pero con las bolsa de 'gusanitos coloreados' en la mano. Luego en la cafetería del colegio comenzaban a entrar alumnos con los labios y lenguas coloreadas de verde azulón, púrpura rosado,…

  • Jorge Duro

    Paciencia es lo que practico a diario. Ommmmmmmmm…

  • Guillem

    Hola Jorge, Acaso no conocen la fruta por allá? Aquí en España en muchos colegios se hacía el dia semanal de la fruta y los y las estudiantes estaban obligados a llevar alguna pieza de fruta. Quizás lo podrías proponer. Un abrazo y ánimo que ya te queda poco para completar el curso!

  • Jessika Magallanes

    Esa última foto tuya ..me terminó de estrellar jaja.. me encantó tu escrito, Jorge , allá con tantos dulces yo rodaría jaja … No puedo creer que den tantos dulces a los niños.. me dejó asombrada .. y pues si, todo lo que allí escribes es cierto, no hay conciencia de nada, pienso tantas cosas que están pasando en el mundo, pero las personas ya lo normalizan .. y crian a sus hijos débiles.. quiero mas escritos .. debo ponerme al dia con los otros que no he leído aún 💜

  • Loreley

    Está vez , yo voy hacer creo, la primera que te diga, estás simple palabras, «SIN COMENTARIOS», me he quedado horrorisada!!!

  • Jorge Duro

    TRADUZCO e INTERPRETO: «Esta vez yo voy a ser, creo, la primera que te diga estas simples palabras: «SIN COMENTARIOS», me he quedado ¡¡¡horrorizada!!! Y RESPONDO: No te quedes «SIN COMENTARIOS», ni «¡¡¡horrorisada!!!», la verdad a veces deslumbra y ciega, abruma, pero solo es un sustillo. Recomponte y comenta mujer, pues parte de la responsabilidad es nuestra.

  • Lisandro

    Muchas gracias por poner tu granito de arena en el auténtico berenjenal de la educación norteamericana. En eso estamos por aquí también. Me ha gustado mucho tu artículo. Un fuerte abrazo Jorge.

  • Jorge Duro

    De granitos de arena se construye el mundo. Para AYUDAR a los alumnos, primero debemos muchas de nuestras creencias sobre cómo nos enseñaron a enseñar, pues está más que demostrado que la sobreinformación de tantos contenidos no sirve para nada. Debemos implementar la GESTIÓN DE LAS EMOCIONES EN EL AULA, para que aprendan a manejar tanto los buenos como los malos momentos de los que está hecha la vida. Queda mucho por hacer, pero ahí estamos, como bien dices. Otro abrazo amigo.

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