Kentukiana

KENTUKIANA 3: Enseñando español en un aula 'kentukiana'

Por Jorge Duro · 30 de diciembre de 2023

KENTUKIANA 3: Enseñando español en un aula 'kentukiana'

Pasada la primera semana en la escuela, tanto la segunda como las siguientes fueron más positivas y sobre todo esperanzadoras. Los chicos empezaron a comportarse mejor aunque sin cantar del todo victoria pues vendrían días extremadamente difíciles y frustrantes, como en todo trabajo, solo que en este la cosa ‘merma’ un poco más.

En resumen, puedo decir que fueron unos dos primeros meses ilusionantes donde los alumnos me probaban constantemente y yo me iba haciendo a sus pruebas. Tuve que aprender a tratar con un numeroso y variopinto tipo de alumnado en cuanto a raza, cultura (norteamericana, sudamericana, afroamericana y musulmana), nivel cognitivo y hasta en la forma de hablar, donde me costaba más entenderlos a ellos que a los propios adultos.

Lo curioso es que me encasquetaron todos los niveles (3°, 4°, 5° y 6° grado), unos 323 alumnos divididos en 18 grupos, con unas edades comprendidas entre los 7 a los 12 años, las sesiones de 45 minutos y con una media de unos 18 alumnos por clase. Además he de añadir que es todos pasan por mi aula una sola vez a la semana, por lo que ‘eso y ná es lo mismo’. De esta guisa, podemos desgranar las ventajas que esto tiene como por ejemplo el poder repetir la misma sesión prácticamente para casi todos los grados, haciendo alguna diferenciación, por supuesto, entre los niveles de los más pequeños y el de los grandes. Aunque también guarda grandes desventajas como el no poder realizar un adecuado seguimiento para cada grupo y alumno, por lo que ni les ayuda a asentar los conocimientos aprendidos, ni me ayuda a realizarles una evaluación como toca. Esto conduce a un proceso de aprendizaje lento y de baja calidad que no garantiza la firme adquisición de un léxico por no hablar ya de las más simples estructuras gramaticales que garanticen el éxito de una breve conversación. Todo conlleva a rebajar mucho los contenidos y los criterios a evaluar, si es que puedo llegar a evaluar. Por tanto, díganme señorías cómo puede un alumno aprender bien y yo a calificarlo en condiciones, si solo los veo una vez a la semana, durante 45 minutos mal contados y con un déficit de estudio y de atención difíciles de corregir. Pues reinventándose amigos, dándole al tarro de las ideas, aunando habilidades y tirando de lo que a nosotros como profesionales educativos mejor se nos dé hacer, que en mi caso por ejemplo son la música y las canciones, el teatrillo vamos. Si no, para qué estamos los docentes, superhéroes de la educación, encantadores del aula, actores polifacéticos. Aunque desgraciadamente todo esto no te lo enseña nadie más que la experiencia, por lo que la clave de nuevo está en aprender gestionar de forma efectiva el aula, lo que aquí se conoce con el clásico classroom management.

me encasquetaron todos los niveles (3°, 4°, 5° y 6° grado), casi unos 300 alumnos divididos en 18 grupos, con unas edades comprendidas entre los 7 y los 12 años, las sesiones de 45 minutos y con una media de unos 16 alumnos por clase.

Pues reinventándose amigos, dándole al tarro de las ideas, aunando habilidades y tirando de lo que a nosotros como profesionales educativos mejor se nos dé hacer, que en mi caso por ejemplo son la música y las canciones, el teatrillo vamos.

Recuerdo el día en que se me encendió cierta bombilla y me inventé el rap del abecedario. Me ayudé del ritmo que me ofreció el Artiphon Orba, un interesante y pequeño sintetizador de sonidos que a principios de curso me regaló Nick, el profesor de música, y con junto con alguna que otra canción como la de ‘Aprende el alfabeto y las vocales en español con BASHO & FRIENDS‘, pude hacerme rápidamente con la clase produciendo un éxito asegurado.

Después vinieron nuevas lecciones y nuevas canciones, pero las dejaré para futuras entradas pues mejor tratarlas con el mimo y detenimiento que para su mejor exposición, se merecen.

En lo que se refiere al horario de clases que me tocó parecía haber tenido hasta suerte, pues el hecho de tratar con tres o cuatro grupos al día estaba muy por debajo de los estándares americanos, lo que ya compensaba un poco la balanza. De hecho sé de compañeras que están en centros de Texas echando más horas que un reloj y llegando a casa sobre las 6 o las 7 de la tarde, de locos.

El colegio, por tanto, me había contratado porque encajé en su perfil y ahora tenía que hacerlo valer. En mi caso particular me había tocado el Newport Intermediate School, donde como anécdota era la primera vez que se ofertaba el español a sus alumnos, por lo que me había tocado inaugurar la senda, abriendo camino cual potente rompehielos, en un centro cuya biblioteca no superaba la treintena de libros en español.

El reto pasaba a ser doble, triple y hasta múltiple si acaso, pues no solo bastaría con enseñar la lengua y la cultura hispana, sino que antes tendría que ‘hacérmelos‘, animarlos, engancharlos a aprender un nuevo idioma, el cual era además la primera vez que se empezaba a dar.

Para colmo, el centro no pudo facilitarme ni un currículum ni una programación didáctica con las que poder guiarme, por lo que me sentía un poco como Chuck Noland (Tom Hanks), en la película Náufrago (Cast Away), que perdido y olvidado en una isla desierta intenta sobrevivir ayudándose del ingenio y la fuerza de superación, sensaciones parecidas con las que me identifiqué desde el comienzo de mi andadura por estas tierras ‘kentukianas’. Pero -bueno-, pensé, -lo positivo es que tendría carta libre para iniciar el curso a mi antojo y además no podrían exigirme grandes sacrificios ni someterme a presiones externas-, como a muchos otros profesores sí les pasa.

Sin embargo, sí que debía hacer frente a un mal generalizado que tanto en España como aquí es un denominador común que desgraciadamente crece cada vez más. Hablo de la falta de hábito de estudio y de atención que provocan fundamentalmente el uso temprano y excesivo de la gran gama de dispositivos electrónicos que hoy en día inundan y facilitan los mercados. De hecho en mi escuela sí que les veo algún que otro móvil, aunque tienen terminantemente prohibido su uso en clase, sí que se los dejan traer, por tanto, la tentación está servida y en bandeja de plata.

Otro reto, pero de tipo ya más personal, fue el de tener habituarme a un centro de primaria (lo que sería entre Elementary y Middle School), cuando yo siempre había tratado con alumnos de secundaria

Como uno puede ver la aventura escolar prometía ser ‘movidita‘ y llena de retos.

A los pocos meses de empezar con las clases seguía buscando métodos y actividades con las que poder conquistar a un alumnado que empezó a perderme fuerza. A la par mi estado de ánimo también decrecía y el comportamiento de los chavales empeoró. Entré en una especie de bucle en el que cada disgusto se convertía en un motivo más para volver en junio a casa. Por ello, viendo que apenas se producía un progreso en mis alumnos, decidí ya como salvación empezar a considerar mis clases como simples primeras tomas de contacto entre el estudiante y el idioma, donde lo más importante no sería ya la adquisición de una competencia idiomática, sino la de otros valores aún más básicos y primarios como aprender a jugar, a trabajar en equipo, a hablar en público, a realizar tareas de forma autónoma, a ser creativo, pero sobre todo y lo más importante, aprender a comportarse.

Algunas veces con los grupos más difíciles, para tenerlos mínimamente atentos y ocupados en sus tareas, no me quedaba otra que tirar de manualidades o negociar con ellos y diseñar alguna actividad para jugarla en el Kahoot! o en el Blooket. Estos son recursos online para crear cuestionarios de múltiple respuesta que les encanta y que los uso como chupete callabocas, nunca fallan. A veces al final de la clase incluso, si se portan bien y hacen las actividades suelo darles un ‘free time‘ donde aprovechan para abrir sus Ipads o MacBooks y empiezan a matar marcianitos o a escuchar con auriculares algunos de sus videos favoritos en Youtube (cosa que hasta cierto punto está prohibido en el colegio al igual que el uso del Tik Tok, o del Minecraft). Otros estudiantes sin embargo, prefieren utilizar ese tiempo libre para realizar o repasar el contenido que para cada lección les habilito en el Google Classroom; o también les doy la opción de practicar con Duolingo, una plataforma para aprender idiomas con la que muchos se quedan hipnotizados. Y ese es el quid de la cuestión, fascinarlos con algo que les cautive y funcione, y que ya si les ayuda a aprender un poquito de español, me doy más que por convencido. Sobre estas plataformas y recursos online trataré en posteriores entradas un análisis con más detalle, pues lo merece y da para mucho.

Una de las cosas que hay que dejarles muy claro es que tienen que cumplir unas expectations, o expectativas para que la clase funcione y que tú como guía del aula quieres que en ella se cumplan. Será necesario repetirlas las veces que haga falta, pero solo así te asegurarás una mejor docencia, te lo aseguro. En mi caso resulta gracioso pensar que puede llegar a ser algo ‘mortal’ tener que repetir durante dieciocho veces a la semana, una por cada grupo, la lista de expectativas a cumplir y encima durante varias veces a un mismo grupo. Sin embargo, es lo que funciona porque no olvidemos que lo que necesitan como el comer es disciplina. Son críos y su naturaleza es la desobediencia o incumplimiento de toda norma, por lo que hay que saber trabajarlas para que al menos en tu clase haya un mínimo de paz y orden. Si en tu aula empieza a imperar el caos, difícil será corregirlo y cuanto más tardes en ponerlas en práctica peor. Estas estrategias nadie te las cuenta, si acaso se tocan por encima en el ‘training curs‘, o curso de formación que todos los profesores hicimos en agosto, pero no las asimilas hasta que no empiezas a familiarizarte con tu entorno educativo. Al hilo de esto ya os presentaré en un futuro próximo el rap of the expectations que tuve que crear para que su aprendizaje en el aula se convirtiera en un juego, más que en una retahíla de preceptos.

Una de las expectativas en la que más se repara es en el ‘level voice‘, o nivel de voz que tanto tus alumnos como tú debéis mantener en el aula. Es muy importante no gritarles ni ponerse al nivel de ellos, pues en el momento en que ya gritas has perdido la batalla. Soy consciente de que es difícil y más cuando la clase se te descontrola pero hay que respirar, mantener siempre la calma y usar otros métodos como apagar y encender las luces del aula, el uso de una pequeña bocina o cualquier otro invento que resulte exitoso para evitar el grito ‘pelao’ de verdulero vendiendo ‘malacatones’ en el mercadillo de los sábados por la mañana: -¡Vamoh niñaaah que me los quitan de las manooos!-. Muchos españoles, por nuestra idiosincrasia, tenemos el mejor máster en voces y seguro que ganaríamos en hacer el mejor griterío, pero no es plan de ponerlo en práctica dentro de un aula.

Los enfados suelen ser a veces monumentales, pues el alumno por muy contestón o desobediente que sea nunca debe llegar a sacarnos de nuestras casillas, no le demos ese placer. Por lo tanto, de nuevo hay que saber controlarse incluso en los momentos de máxima tensión. De lo contrario comenzamos a perder energía llamándoles a cada instante la atención y haciéndoles callar con el típico ‘give me five‘, aunque yo prefiero el ‘¡Hola, hola!‘ y ellos contestan ‘¡Caracola!‘, o el andaluz ‘¡Ole, ole!‘ y ellos ‘¡Caracoles!‘.

Sin embargo, cuando el alumno se pone pesado y entra en modo ‘oídos sordos’, suelo recurrir al comodín de la llamada y a la mínima que empiezan a marearme telefoneo a los ‘vigilantes’ del colegio, que son como simpáticos matones que cuando necesitas de sus servicios vienen y se llevan al que en ese momento esté incordiando; o tirar de amenaza y sugerirles que al acabar la clase realizarás la temida ‘llamada a los padres‘, no les gusta nada. Pero bueno, lo gracioso de todo esto es que son lecciones que vas aprendiendo durante las primeras semanas y meses de vida en el centro, a modo de pruebas de fuego por las que sí o sí has de pasar y hasta es conveniente experimentar.

Aquí también entra ya la función del docente como domador de situaciones caóticas y con tu varita mágica rápidamente te conviertes en animador, policía, cantante de villancicos, psicólogo, actor, payaso, elfo y todos los demás cargos que uno sea capaz de representar con tal de cautivarlos para que empiecen a despertar su interés por lo que quieras que en ese momento capten o aprendan. El asunto es meterlos en tu película y saber llevarlos poco a poco hacia el objetivo de tu lección.

Lo malo es que motivar a los huesos más duros de la clase conlleva grandes dosis de energía, de paciencia y mucha mano izquierda. Lo que ocasiona a veces una falta de tiempo para atender a los que verdaderamente necesitan o quieren aprender, porque entonces el alumno revoltoso si no consigues mantenerlo ocupado, te la volverá a liar. Entonces ya te ves en la clase como un bombero corriendo de un lado a otro apagando fuegos y aplacando gritos. Por ello, es fundamental seleccionar o diseñar bien aquellas actividades diferenciadoras que respondan de manera exitosa a los diferentes tipos de perfil que se te planteen en el aula, pues ninguno aprende al mismo ritmo ni le gustan las mismas cosas.

es fundamental seleccionar o diseñar bien aquellas actividades diferenciadoras que respondan de manera exitosa a los diferentes tipos de perfil

Conlleva un tiempo conocerlos pero son tantos ellos y tan breve el tiempo del que se dispone, que o asumes que es parte del trabajo que hay que hacer, o puedes caer en la desesperación. Tengo por ejemplo el caso de Alan, un alumno que siente pasión por los dinosaurios, que siempre que le entrego una actividad relacionada con este mundo su expresión cambia como si allí apareciera de repente el mismísimo Tyrannosaurus rex. Esta actividad diferenciadora que solo diseño para él, sorpresivamente resulta también exitosa para otros tipos de perfiles para los que incluso no encontraba actividad motivadora. Es así como la varita mágica actúa de nuevo y hasta puede sorprende a tí mismo de lo emocionante que puede llegar a ser la educación: hacerlos felices con a veces tan poco. Así mientras los unos se mantienen trabajando con un tipo de ejercicios, los otros se encargan de realizar otras actividades, solo que conforme a sus gustos y niveles cognitivos y así hasta conseguir que cada alumno esté centrado y trabajando en lo suyo, sin aburrirse, e incluso se puede también trabajar por equipos. ¿Cuál es el menú de actividades para hoy?

Todo esto puede resultar a veces ser demasiado ideal pero se puede conseguir. Es un trabajo de ensayo-error que conlleva mucha práctica, perseverancia y control, pero se puede alcanzar. A veces cuando algo no funciona en clase todo puede llegar a convertirse en algo exasperante que te anula por completo, pero se ha de ser consciente que esto solo serán momentos puntuales que no deben condicionar el rumbo de tu viaje en esta experiencia. Se hace necesario entonces cambiar el chip y volver a reinventarse, continuamente si hace falta, incluso resetearse mediante la meditación para volver al equilibrio y concienciarse de que a lo mejor no conseguiremos enseñarles mucho español, pero sí luchar para que sean mejores personas, más respetuosas y más humanas.

resetearse mediante la meditación para volver al equilibrio y concienciarse de que a lo mejor no conseguiremos enseñarles mucho español, pero sí luchar para que sean mejores personas, más respetuosas y más humanas.

Moraleja: ser profesor es como la carrera de un boxeador, a base de golpes, fracasos y victorias es como se aprende, solo que sin sangre, en la mayoría de los casos claro. En referencia a ello y como anécdota, un cierto día caí de rodillas por separar una pelea en plena clase echándome el pantalón y la rodilla abajo. La cosa fue que al separarlos cogí a uno de los niños en el aire, cual si fuera un ‘saco papas‘ y al caminar con él para alejarlo de la zona cero, no sé cómo fue que tropecé con la pata de una silla o incluso con mi propia pierna y caí a plomo con el crío en brazos. Mi rodilla derecha fue la primera en aterrizar, golpe que luego se tradujo en moratón, luego pasó a cardenal y se quedó en una ligera raspadura. Pero nada, bolsa de hielo y vuelta a las trincheras. Ahora las veo como heridas de guerra en el frente colegial, parecidas a las que nos hacíamos cuando jugábamos de pequeños en el patio de nuestra infancia.

Por otro lado, tengo que decir que el colegio respondió inmediatamente expulsando unos días al chico que comenzó la agresión y me subsanó la rotura del pantalón, uno de mis favoritos que justo ese día y para más ‘inri’ llevaba, con un importe de 110 dólares. No me salió tan mal la caída.

 Estos fueron solo algunos de los inconvenientes de andar por casa que cualquier profesor visitante seguramente pueda encontrarse cuando llegue a su centro. Lo positivo es que de todo esto se sale y se aprende.

de todo esto se sale y se aprende.

Por todo ello, es de vital importancia aprender a diseñar y a usar estrategias de motivación que les ayuden a ver las ventajas que tiene aprender español. Aquí les proyecto una canción titulada Join the celebration que les suele gustar mucho y hasta los arranca a bailar. La uso para celebrar el mes de la herencia hispana, una importante efemérides que va del 15 de septiembre al 15 de octubre, por lo que ahí ya tienes todo un mes para ir preparando actividades relacionadas con el tema. Luego les proyecto un video: Hispanic Heritage Month For Kids | History, Celebrations, Famous Figures, donde aprovecho un mapa del país para nombrarles los estados (Florida, Texas, New Mexico, Colorado, Arizona, California, Illinois, New Jersey o el mismo New York), donde la población hispana y latina en 2020 tenía una mayor presencia, llegando a cotas de entre un 20% y un 30% en adelante. Ahora, en 2024 esos porcentajes seguro que ya han aumentado.

Por tanto, la necesidad de aprender español se está convirtiendo en una realidad cada vez positiva y enriquecedora no solo para conseguir trabajo, sino también para abrir nuevas relaciones de amistad y de comercio en los nuevos mercados, contribuyendo al desarrollo intelectual de los niños y adolescentes, para conocer mejor el mundo del deporte como es el soccer o fútbol tan de moda ahora con el fichaje de Messi, por no hablar del amplio mundo de la cocina latina e hispana, así como de sus múltiples representaciones artísticas y culturales: la música, el cine, la lectura, el dibujo, el teatro. Son pues tantas las ventajas que ofrece el aprendizaje de una nueva lengua como es el español, que hay que saber resumirlas y transmitírselas a un alumnado parco en ideas y adormilado por la invasión de tanto dispositivo electrónico, aplicaciones y demás engendros virtuales.

En resumen, los docentes tenemos como misión la de aprender a conectar con los pupilos y despertarles el gusto por aprender algo, aunque sea a través del uso del ‘castellano’. Se puede conseguir por medio de un selectivo uso de actividades tanto motivadoras como divertidas pues serán el anzuelo que los atrape: juegos, canciones, teatrillos, videos, libros, colaboraciones interdepartamentales con los maestros de música, arte, educación física y con la biblioteca del centro, recursos online y toda una serie de recursos que podremos ofrecer y crear para lograr esa efectiva gestión del aula que tan mágica nos puede llegar a resultar. Más que docentes deberían llamarnos ‘magos del aula‘. 

Más que docentes deberían llamarnos ‘magos del aula‘.

Centrándome ahora en los estados de Kentucky, Ohio e Illinois, que son los más cercanos a mi realidad, puedo decir que a sus escuelas está llegando sobre todo alumnado procedente de países como Guatemala, México, Ecuador y Bolivia principalmente. Lo que augura que el español seguirá extendiéndose por cada vez un mayor número de centros educativos.

el español seguirá extendiéndose por cada vez un mayor número de centros educativos.

A su vez y no menos importante, un curioso aspecto con el que he tenido el placer de colaborar ha sido el de ejercer como traductor y elemento puente entre las familias latinas que no entienden aun bien el inglés y las tutoras norteamericanas de esos alumnos latinos. Ocurrió durante la tarde de la entrega de notas del primer trimestre donde iba de aula en aula atendiendo a una familia y a otra, alabando tanto el buen comportamiento como el éxito de sus notas. Fueron unos muy gratos momentos en el que tanto familias, como alumnos y profesoras, quedaban igualmente contentos. Por tanto, deben ser muchos los centros escolares que tarde o temprano deban hacer frente a esta necesidad. Incluso he oído también que ya hay hasta profesorado norteamericano interesado en aprender nuestro idioma, entre otras cosas porque deben interaccionar constantemente con un número cada vez mayor de alumnos latinos que no controla bien el inglés. La oferta y la demanda está servida.

un curioso aspecto con el que he tenido el placer de colaborar ha sido el de ejercer como traductor y elemento puente entre las familias latinas…, y las tutoras norteamericanas

No debemos pasar por alto la necesidad que también presenta la comunidad latina de mejorar su nivel de español, pues se da que ni entre ellos a veces lo practican, cuando no se burlan del que lo pronuncia mal. Al menos es lo que observo en mi colegio donde hay un importante número de alumnos guatemaltecos que en la cafetería cuando hablan entre ellos o no entiendo lo que dicen o cambiaban continuamente al inglés. De hecho, algunos medios hablan de casi un 25% de latinos que ni pronuncian bien el castellano, ni pueden sostener una mínima conversación. Por ello, algunos latinos se burlan de aquellos que no lo hablan bien provocando así un mayor rechazo hacia la lengua originaria de sus países, el español de América, que quedará relegada al olvido si desde las aulas no lo tratamos. 

la necesidad que también presenta la comunidad latina de mejorar su nivel de español, pues se da que ni entre ellos a veces lo practican, cuando no se burlan del que lo pronuncia mal.

Por último, cabe señalar que en la escuela se da también un llamativo fenómeno lingüístico que tildaría de especial y que hasta incluso deberíamos respetar pues la lengua, recordemos, siempre es algo vivo que alimentan sus propios hablantes y que por ello está en constante cambio. Me refiero al cada vez más extendido ‘spanglish’, que para el lingüista Ángel López García-Molins se trata de un «dialecto del español» de tipo «psicológico», que debe ser entendido como una «actitud de los hispanos bilingües de Estados Unidos». Esta idea es corroborada por las palabras del educador e investigador chicano, el doctor José Medina, quien afirma en un video de la plataforma Tik Tok, que el ‘spanglish‘ favorece «altos niveles del pensamiento cognitivo» al tratar diferentes partes «del repertorio lingüístico» de ambas lenguas. Por tanto, como filológo también me decanto por esa estandarización del curioso fenómeno lingüístico, solo que añadiendo que cuando se use no estaría de más conocer su correspondiente expresión hispana. Esto ayudaría al hablante a distinguir contextos situacionales diferentes y por consiguiente lograría ser más competente en su propio idioma. Por ejemplo, no sería lo mismo comunicarse en ‘spanglish’ en Estados Unidos que evidentemente en México o en España.

el ‘spanglish‘ favorece «altos niveles del pensamiento cognitivo» al tratar diferentes partes «del repertorio lingüístico» de ambas lenguas.

Como hemos visto, venir a los Estados Unidos a enseñar español da para reflexionar y mucho sobre los curiosos fenómenos que ejerce y recibe nuestra lengua sobre una comunidad de hablantes tan ajena como cercana a su vez. Al mismo tiempo su tratamiento en clase se hace más que necesario para enriquecer y dar respuesta a una necesidad que tanto a nativos de una lengua como de la otra necesitan para un coexistir mediante un mejor entendimiento. En un breve futuro algunos de ellos podrán llamarse ya ‘bilingües‘.

Próxima entrega (sábado 6 de enero de 2024) – Kentukiana 4: Los límites de mi lenguaje (Parte I).

Comentarios (25)

  • Clara

    Vaya vivencia amigo!!! Cuando vuelvas, y creo que tardarás (jjjjjj…..), serás otro!!!

  • Mònica

    ¡Pero si todo eso yo ya lo hago aquí! Creo que estoy entrenadísima 😝. Gracias por compartir 😊

  • Patricia

    Se buscan/necesitan profes polifacéticos/as. Gracias por compartir tanto las vivencias como la prosa.

  • Jorge Duro

    Lo de tardar en llegar no lo sé, ya te lo diré Clara, pero otro seguro que seré. Vaya que si te cambia esto…

  • Jorge Duro

    Cuando dices 'aquí' te refieres a España ¿verdad? Porque mi aquí es Kentucky. Bueno pues sigue entrenando para cuando te toque estar por 'aquí' XD

  • Jorge Duro

    Pues aquí un servidor. Gracias a tí por leerme.

  • Amparo

    ¡Genial! Muy interesante el rap del abecedario, ¡jejeje! Yo al final he pedido Massachusetts, a ver dónde acabo 😅. ¡Feliz año, por cierto!

  • Jorge Duro

    Amparo, te tocará donde el azar quiera llevarte. Yo he acabado en el norte de Kentacky y al final un@ acaba comprendiendo que quizá siempre las cosas suceden por algo… Respecto al «Rap del a-b-c-d-ario», lo tengo grabado, pero a ver si le dedico una entrada a las canciones y lo os lo comparto. Gracias.

  • Ana

    Genial… literalmente genial!!!! Jejeje, pediremos Florida…, pero…. no sé porqué creo que acabaremos… en otro lugar…, o no…, who knows??? Un abrazoooo!!!

  • Jorge Duro

    Literalmente gracias por tu comentario. Lo que sea que te toque bueno será, ya verás. En Florida mucha hispano y muy turístico, os sentiréis como en casa, jaja.

  • Aitziber

    Hi! Como profesora de música me he sentido identificada en muchos de los pasajes que narras. Ser profesor se trata de algo más que una profesión, la responsabilidad de dejar tu impronta y abrir a las nuevas generaciones un mundo de posibilidades es una oportunidad que solo los docentes tenemos. ¡Aprovechémosla! ¡¡Mucho ánimo!!

  • Daniel

    Hola Jorge. Acabo de leer tu blog. Lo primero, eres todo un ejemplo de perseverancia y paciencia. Lo segundo, se agradece un testimonio no edulcorado de lo que existe realmente. Keep it up!!!

  • Jorge Duro

    Seguiré narrando mis vivencias y reflexiones hasta que se me acabe la tinta o tenga que regresar. Respecto a lo segundo, prefiero el café sin azúcar. Muchas gracias Daniel.

  • Eva

    Gracias por compartir tu experiencia, y acercarnos un poquito al día a día de un PPVV. ¡¡¡Voy a por la crónica Kentukiana 4!!!

  • Jorge Duro

    Gracias a ti por leerlas. La Kentukiana 4 trata sobre algunas anécdotas graciosas y no tan graciosas que sucedieron en clase, como el pan de cada día vamos.

  • Adriana

    Hola Jorge. ¡Muchísimas gracias por los artículos! Me están ayudando mucho a conocer todo aquello mejor 🙂

  • Jorge Duro

    Me alegra saber que te ayude ha desenmarañar un poco el camino. 🙂

  • Oriol

    Enhorabuena de nuevo, Jorge. Pienso que con tus palabras queda bien reflejada la dureza de los primeros meses de la que todos hablan. Pero también tu amor por la profesión y por ayudar a tus alumnos como principal arma para superarlo. ¡Salud!

  • Jorge Duro

    Ha sido muy duro el comienzo pero justo ahora, después de las navidades se empieza a respirar esa tranquilidad de la que también se habla. Aquí seguiré para confirmarlo. Gracias por tus palabras Oriol. ¡Saludos desde Kentucky y mucha salud!

  • Beez

    Jorge and friends, This is one of the BEST collections of stories and realities in education. I can say after so many years in education - teaching anywhere, anything and to anyone can be the most difficult challenge in this life on earth. I love seeing the variety of ways that you share to reach the students where they are - especially with limited understanding of who they are or where they have come from…As lyrics from a song «we didn't start the fire»…. we must continually adapt to new circumstances—- always in the present moment - alert, aware and in control of our responses. Carry on soldier of education- we need you here! I love the elf attire sported by you and Nick!

  • Jorge Duro

    PRIMERO TRADUZCO: Jorge y amigos, esta es una de las MEJORES colecciones de historias y realidades en educación. Puedo decir que, después de tantos años en la educación, enseñar en cualquier lugar, cualquier cosa y a cualquier persona puede ser el desafío más difícil en esta vida en la tierra. Me encanta ver la variedad de formas que compartes para llegar a los estudiantes allá donde se encuentren, especialmente con una comprensión limitada de quiénes son o de dónde vienen… Como letra de una canción «no iniciamos el fuego»…, debemos adaptarnos continuamente a nuevas circunstancias, siempre en el momento presente, alerta, conscientes y en control de nuestras respuestas. ¡Continúa 'soldado de la educación', te necesitamos aquí! ¡Me encanta el atuendo de elfo que lucís tú y Nick! SEGUNDO RESPONDO: Gracias por estas palabras tan infladas de ánimo y con sabor a victoria. Nuestra hazaña no es poca. Creo que somos como los camaleones y pulpos, metamorfoseándonos a cada instante según el país, el colegio, la clase, los alumnos que te toquen… Esto no estaba en ningún guión. (Thank you for these words so filled with spirit and flavored with victory. Our feat is not small. I think we are like chameleons and octopuses, metamorphosing at every moment depending on the country, the school, the class, the students you are assigned to… This was not in any script.)

  • Robespierre

    Muy interesantes las historias y la idiosincrasia de los alumnos. ¡Mucho animo!

  • Jorge Duro

    Por eso las escribo. Hay mucho que contar y mucho de lo que aprender. Gracias Robespierre por tu aportación.

  • Marta Justicia Leiva

    ¡¡Jorge!! Muchas gracias por compartir material e ideas. Estoy utilizando el vídeo del alfabeto con mis maravillosos alumnos de Spanish 1 en Beloit Memorial High School, Wisconsin. ¡¡Me rapean cada mañana!! ¡¡Es genial!! ¡¡Un fuerte abrazo!!

  • Jorge Duro

    ¡¡Ese vídeo es genial!! Tiene mucho encanto pues es una canción con mucho 'hook' (gancho), como digo yo. En mi clase también salen por la puerta cantándola. De ahí que luego creara otros raps de cosecha ya propia para crear otras actividades. La música da para mucho y les encanta. ¡Felicidades Marta!

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