Kentukiana

KENTUKIANA 4: 'Los límites de mi lenguaje' (Parte I)

Por Jorge Duro · 7 de enero de 2024

KENTUKIANA 4: 'Los límites de mi lenguaje' (Parte I)

Creo que mis alumnos han empezado a verme como un alienígena que habla con jotas, zetas y erres. Aparte de que no saben muy bien dónde se encuentra España, una alumna me preguntó si estaba en Rusia, el idioma sí les suena pero por sus compañeros sudamericanos. Respecto a esto, ¿alguna vez os habéis preguntado cómo suena el español para los que no hablan español?, ¿y para un niño que empieza a descubrirlo y ni siquiera sabe situar España? En este video What Languages Sound Like to Foreigners, Ariin Beijing lo muestra de una forma muy humorística.

El alemán Till Lindemann, cantante del grupo Rammstein, lo pronunció casi a la perfección en este cover de ‘Entre dos tierras‘ de Héroes del Silencio, que recientemente interpretó con su banda durante un directo en Monterrey (Canadá). Fijaos cómo marca las eRRes: ¡chapó!

Es de película ver las caras que me ponen en clase cuando les comienzo a hablar en castellano: algunos se ríen, otros ponen cara de circunstancia y los hay que hasta se enojan. En fin, puedo imaginar que a veces la fonética de nuestra lengua puede sonarles como el «tict tic» de una máquina de escribir o como la tapadera de una olla hirviendo haciendo «¡tataratatatatatá!».

  • Audio de cómo suena el español para unos alumnos.

Fuera de bromas es un idioma que cautiva y engancha como así lo confirma, por citar solo unos ejemplos, la infinidad de canciones que se escuchan por más de medio mundo, o la gran demanda que ahora mismo despierta sobre todo aquí en los EE.UU. El español, podemos afirmar, está en boga y así seguirá pues aparte de ser el segundo o tercero más hablado, desde el punto de vista sonoro mientras que para algunos suena gracioso, para otros embelesa el alma.

De hecho, un juego que me encanta probar con ellos en clase es el de imitar lenguas del mundo, jugar con sus sonidos más representativos para que capten su musicalidad y perciban las diferentes sensaciones que pueden producir en ellos. Así, mientras me pongo a imitarles acentos del mundo intento hacerles ver las lenguas también como canciones y a sus hablantes como cantantes, pues cada uno realiza un tipo de música al hablar, única y original. Tal es la riqueza del lenguaje humano.

un juego que me encanta probar con ellos en clase es el de imitar lenguas del mundo,

Pues esto mismo hay que saber transmitirlo al alumno para que empiece a ver el aprendizaje de una lengua como algo atractivo y cultural, como algo artístico y entretenido, que lo son, y no como una obligación y aburrimiento. De este modo, les reto a imaginar el sonido del ‘menorquí‘ de Menorca y ahí que lo tengo más de andar por casa me suelto un poco con los clásicos: –I dooo! cum anamm? Tut bee? Qué vol dir que no? eh alot? Nam ca pa avant, nam ca pa avant. Nam i doooo!-. De seguido paso ya al alemán por lo que cambiando a un todo más enaltecido les declamo: –nain, nain, nain! Doitschland ist ain bundeshoenes lant, beisch du main froind?-; y empiezan las primera mofas y carcajadas. Rápido y para que no se despisten les digo: -¿y cómo os sonaría el francés?- para lo que les musito un delicado –ooohh madam mon amur, a tu le mond ne me qui te pah, ne me qui te pah, si vu plé madumasel!-. Entonces las risas se vienen arriba ya hasta de las mesas del fondo. Continúo y paso a la ‘lingua’ italiana. Antes de ello, junto las yemas de los dedos de cada mano en forma de súplica y con acento a lo argentino les imploro un «per favore ascoltami ragazzo, perqué litaliano e molto simile a lo espagnolo!», y de ahí me voy al ‘portuguesh‘: –meu nome é Ronaldo e sou o melhor jogador do mundo: Purtugal!-. Luego me atrevo con el árabe del que solo sé decir: –Habibi habibi, salam aleikum, aleikum salam-, e incluso voy al norteamericano para el cual les aviso, a modo de sorna y en plan cómico, que antes necesitaría meterme una patata en la boca para pronunciarlo bien y así moviendo los brazos como el que baila un ‘hip hop’ procedo y les digo: –ouh mai gosh, eve-ry-thing okay? Iu nou mai friend! Aim ve-ry gud, ve-ry ha-ppy tu bi wiz iú. Bi water mai frend, bi water!-. Entonces muy rápido y para que no me lancen las sillas a la cabeza salto al continente asiático y les desafío con un -venga y ¿ahora a qué os suena esto?-, para lo que me invento un –ni hao! Wo chiang chéngwéi. Shin Chan Chaina taon– y ya sí que te los ves desternillándose de la risa encima de las mesas y alguno haciendo de escoba por el suelo. De repente alguien grita: -chainís!- que es chino y yo le saludo con una ligera inclinación de cabeza mientras junto las palmas de las manos en forma de reverencia: –shi shi!-, ‘gracias’.

les reto a imaginar el sonido del ‘menorquí‘ (…):- I dooo! cum anamm? Tut bee? Qué vol dir que no? eh alot? Nam ca pa avant, nam ca pa avant. Nam i doooo!-.

Habibi habibi, salam aleikum, aleikum salam

Todo esto es conveniente hacerlo com un poco de ‘teatrillo‘ exagerando a su vez los acentos para captarles más la atención, por lo que si se lo pasan bien y ya encima aprenden, bingo. Luego les repartes unas actividades diferenciadoras y acordes a lo explicado, que previamente has diseñado a posta y los pones a trabajar de forma individual o en equipos, con ordenador o sin él. El menú de actividades por tanto, puede ser tan amplio como variado, diferenciador. Y con este inicio cómico sobre las lenguas intento ‘enganchar‘ al personal. ¿O acaso no se tronchaban durante la clase?

actividades diferenciadoras y acordes a lo explicado, que previamente has diseñado a posta

Para acabar vuelvo al español y les saludo vo-ca-li-zan-do: –BUE-nos DÍ-as, YO me LLA-mo JOR-ge Y VEN-go de Es-PA-ña. ¿CÓ-mo TE LLA-mas a-MI-go?-; y de nuevo silencio y caras de asombro por intentar descifrar qué diablos les he dicho. En ese momento me acuerdo de los problemas de comunicación que en su momento tuvo el gran E.T., el extraterrestre, cuando intentaba explicarle a Elliot que quería volverse ‘pa su casita’: «Mi CAAA-sa, te-LÉEE-fo-no» y vuelvo a sentirme más alienígena que humano hablando con jotas, zetas, eñes y erres, como si fuesen sonidos de otra galaxia.

me acuerdo de los problemas de comunicación que en su momento tuvo el gran E.T., el extraterrestre, cuando intentaba explicarle a Elliot que quería volverse ‘pa su casita’: «Mi CAAA-sa, te-LÉEE-fo-no»

Mi historia entonces, podría ser similar a la que vive cierto personaje en ‘Sin noticias de Gurb” de Eduardo Mendoza, solo que sin nave averiada y en Kentacky, no en Barcelona. Sintiéndome tan fuera de lugar como el mismo Gurb, no me quedó otra que empezar a adoptar las diferentes apariencias que el entorno me demandaba. De esta guisa, lo mismo había que hacer el papel de un apuesto docente ante la secretaria del superintendente o ante el mismo superintendente, el señor Bolt (para conocerlo léase la Kentukiana 1: ‘El classroom management’); que el de profe enrollado cambiando cromos de Pokemon con los alumnos en el colegio, que el de colega juerguista o incluso el de vestido para la ocasión cuando es el día del pijama a la escuela. También ha caído la interpretación de elfo o el del mismísimo Darth Vader (ya os contaré el porqué de esto algún día). Pero cuando me tocaba enfundarme el traje de maestro-policía, ay amigos, no me gustaba ni un pelo pues sabía que ponerse serio conllevaba fácilmente al enfado y posiblemente a perder los papeles con solo cruzar una delgada línea roja.

Sintiéndome tan fuera de lugar como el mismo Gurb, no me quedó otra que empezar a adoptar las diferentes apariencias que entorno me demandaba.

Intercambiando cromos de Pokemon con los alumnos de Guatemala.

Una día vaya que si la crucé, les solté tal rapapolvo y encima en inglés que la profe de apoyo que aquel día vino, solo llevaba un mes ayudando en mis clases, la ayudé yo pero a que le diera un infarto casi. Era con tercer grado, los más pequeños, pero uno de los grupos con más pillos de todo el colegio. Ya venían calentándome los motores desde el principio. Si a esto le añadimos que iba cargadito de la sesión anterior no es de extrañar que yo ya era un coctel molotov y en breve no tardaría en transformarme en un ‘ninot‘ de las fallas de Valencia. Mi particular explosión sucedió de forma espontánea pues aunque era muy consciente de ella y la iba controlando bastante bien, llegó un momento en que no los conseguía ni callar y se prendió la mecha: ¡Boom! Sentí cómo una bola de frustración, rabia y desencanto me subía del estómago a la garganta y de ahí a mi cabeza: el alienígena mutaba ahora a ‘alien’. Los ojos empezaron a echarme fuego y en un inglés muy básico y directo, bastante ‘clean‘ o limpio de ‘bad words‘, sin reservas ni dilaciones les comencé a vituperar: –What it this?! What does it mean?!-, les espetaba con la mirada. Les preguntaba si eran capaces de sentir por un momento lo que era estar allí de pie después de haber hecgo casi siete mil kilómetros en avión durante nueve horas de vuelo y todo para intentar enseñar y ayudar a veinte críos. Les advertí que en un futuro a ellos también les tocaría hacer ganarse el pan si no como docentes, de repartidores, policías, mecánicos, enfermeros, vendedores de supermercado, basureros, cocineros. Mis sentidos se agudizaron tanto que hasta escuchaba mi propio eco en el aula. –Respect!-, les pedía, no ya solo para mí, sino para ellos mismos y sobre todo para sus compañeros que como siempre callaban como tumbas. Sus caras cambiaron de semblante, sus gritos y movimientos se congelaron al instante. Decidí sacar directamente la artillería pesada y tiré de lo emocional diciéndoles que el próximo curso seguramente ni me verían el pelo allí si esto continuaba. Estaba muy decepcionado porque todos los días venía repitiéndose el mismo comportamiento y encima con grupos diferentes. ¿Qué me tocaba pues, soltar la misma cantinela a los diecisiete grupos restantes? Se quedaron como pequeñas efigies de cera de un museo escolar, tranquilas, hipnotizadas, silentes.

les solté tal rapapolvo y encima en inglés que la profe de apoyo que aquel día vino, solo llevaba un mes ayudando en mis clases, la ayudé yo pero a coger un infarto casi.

Estaba tan cómodo por desenvolverme tan bien en mi primera gran bronca en inglés, que me sentía como el capitán que deshace una rebelión a bordo, «con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo», como dice Sabina. Pero solo fueron breves instantes de gloria. De repente se me empezó a trabar la lengua, las palabras y hasta las ideas. Mi pronunciación empezó a sonarme rara, como si sonara a un extraño arameo. La congoja y la ansiedad comenzaban a hacer de las suyas constriñéndome la garganta y las palabras. Tenía que controlarlas cual caballos desbocados pero uno se me desenganchó y comencé a dirigirme a cada pillo con el grito casi en el cielo diciéndoles: –I don’t like you! I don’t like you!-. Me consolaba ante sus inocentes caras cuando momentos antes parecían criaturillas del mismo averno. Para colmo la boca seguía llenándoseme de juicios y reflexiones. Aquello ya ni sonaba a inglés ni a algo que se le pareciese, pero las jóvenes efigies allí seguían: inertes, atentas, pacientes. Una voz interna me decía: –¡no te pares Jorge, no te pares ahora que se te va a notar!-. Y yo allí, mediando como un árbitro ante mis propias palabras, la fatiga y el luctuoso silencio que mis alumnos guardaban. Cuando quise acordar miré el reloj digital de la pared y el tiempo había casi concluido. Les dije que recogieran y que en orden se marcharan y ellos solos comenzaron a ponerse en formación de ‘line order‘ (fila india). La maestra de apoyo, ya recompuesta, fue recolocando la fila y en cuanto apareció su tutora para recogerlos comenzaron a salir como los granitos de un reloj de arena.

me sentía como el capitán que deshace una rebelión a bordo, «con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo»,

Aquel día se me revelaron importancias que ya sabía pero que estaban tapadas, como la de aprender a mantener la calma y a gestionar el enfado a través por ejemplo de la gestión del aula, el famoso ‘classroom management‘ del que tanto ellos hablan; entre otras muchas otras como también el reto de mejorar la competencia idiomática, la ‘language management‘ del inglés americano.

Confiemos en que ya que hemos venido a jugar la partida, juguémosla bien, intentando ser ese ‘superteacher‘ que uno siempre es, solo que sin salir en los cómics de Marvel, sabiendo transcender esos enfados, dándole la vuelta a la tortilla y haciendo de toda esta experiencia un disfrute personal: ¡a reinventarse pues!

Recuerdo que durante la charla que les di aquel día mis gestos expresaron mucho más que las palabras y es que gracias al poder semántico del lenguaje no verbal, el mensaje caló más por cómo lo dije que por lo que dije. Cuanta razón tuvo Wittgenstein cuando afirmó que «los límites de mi lenguaje, significan los límites de mi mundo».

– La historia continúa en la próxima entrega (sábado 13 de enero de 2024) – Kentukiana 5: ‘Los límites de mi lenguaje (Parte II).

Comentarios (20)

  • Jessika Magallanes

    Me encantó ❤️ ¿sabías algo? Siempre me he preguntado cómo suena el español a oídos de alguien que no lo habla…, y tú hiciste referencia a eso 😍 jaja y me hiciste reír con todo lo que cuentas, además de admirar tu tenacidad y tolerancia con los niños jeje… ¡Espero por más! ❤️

  • Jorge Duro

    Ese ha sido siempre un fenómeno que no ha parado de llamarme la atención: ¿qué tipo de musicalidad percibirán? Sigamos con esa tenacidad y tolerancia de la que hablas. Se le podría llamar una cierta 'empatía', que hoy en día muy poc@s practican. ¡A reinventarse pues! XD

  • Jessika Magallanes

    Es muy lindo como eres en clases… Exactamente por tu empatía… Y sobre lo otro, no imaginas lo que desearía saber cómo nos escuchamos hablando castellano ante aquellos que no saben nuestro idioma… ¿Sonará romántico? O como dices solo un titiriteo, jaja algo así dijiste en tu blog… ❣️❤️

  • Jorge Duro

    Sucede que si permaneces mucho tiempo en un país extranjero realizando la inmersión en ese idioma y un día escuchas a alguien de repente hablar castellano, durante los primeros momentos puedes llegar a apreciar cómo sonaría el español. Me pasó a mí cuando estuve viviendo en Alemania. Sin embargo, hazte la idea que el español o castellano les suena tan bonito como gracioso. Ten en cuenta que es una lengua con mucha más utilización de sonidos vocálicos que consonánticos, donde a su vez sobresalen los sonidos o fonemas de la Zeta, la eRRe, la Jota y la eÑe. La verdad es que todo este tema sobre la fonética y foniología de las lenguas es muy interesante porque al fin y al cabo son músicas que realizamos los humanos con nuestras mágicas cuerdas vocales. En el artículo de la próxima semana, trataré esto en mayor profundidad. Muchas gracias Jessika.

  • Jessika Magallanes

    Ay síi por fa me encanta estos temas… Gracias por responderme…, quedo atenta a tu próximo escrito. 😃😃😃😃

  • Lluís

    Eres un crack… A por ellos no te dejes apabullar… Al principio, como ya sabes hay que coger la paella por el mango y transmitir a los alumnos unos límites que luego te ayudarán a conseguir el éxito… Muchos ánimos y Feliz Año amigo.

  • Aitziber

    La capacidad de expresarse es algo universal que no se limita a las palabras. En nuestra vanidad como seres humanos, olvidamos que en ocasiones una simple mirada basta para comunicarse. Biológicamente estamos hechos para sintonizar los seres vivos unos con otros y la capacidad de hablar es un extra que hemos desarrollado, bien usado, es un arma poderosa.

  • Marcell

    Qué buena descripción de tu experiencia. Las anécdotas, el teatro, las referencias, son imprescindibles para captar la atención no sólo de los estudiantes sino también de los mayores.

  • Eva

    ¡Muy interesante y entretenida! Pequeñas batallas diarias peleadas con ingenio ✨mucho ánimo!!

  • José Luis

    ¡Nos tienes enganchados a todos con tus crónicas! Enhorabuena y paciencia, que tu saber hacer y tu empatía acabarán por hacer escuela. 😊

  • Jorge Duro

    Qué de elogios me escribe usted. Bienvenidos sean. Muchas gracias.

  • Jorge Duro

    Que nunca nos falte el ingenio, tan necesario hoy en día.

  • Jorge Duro

    El 'teatrillo' como lo llamo yo es imprescindible para la vida en general.

  • Fénix Carmona

    Qué profe más crack. Yo hubo una época en la que conseguía hacer un click para disociar y escuchar el español como si no lo entendiera. No sé cómo lo hacía, pero mi cerebro ya no es capaz. ¡Abrazos desde el Reino Nazarí!

  • Jorge Duro

    Ese click del que hablas se consigue cuando pasas mucho tiempo en un país extranjero inmerso en su lengua y cultura. Me pasó algo parecido cuando estuve casi dos años de alumno Erasmus en Alemania, así que te comprendo perfectamente Fénix Carmona.

  • Jorge Duro

    Echarle 'teatrillo' a la vida es lo que me ha salvado de muchas querido lector.

  • Jorge Duro

    Correcto, por ellos debemos aprender a expresarnos mejor, sin circunloquios, sin mentiras, sin guardarse las cosas dentro. Ahora la práctica es otra cosa, lo sé. Pero para eso estamos, para mejorar. Gracias por tu reflexión.

  • Jorge Duro

    Crack, crack, crack. Voy a por ellos cual Quijote embistiendo a los molinos, ahora que me la pegue o no es otra cosa. Gracias por tus consejos y felicísimo año amigo.

  • Marcelo

    Amigo, tus letras cada día día hablan de esas experiencias de vida y de tu caminar. En verdad tienes un talento muy natural que puede llegar a ser incluso medicinal para el escritor y el lector. Mis respetos y saludos.

  • Jorge Duro

    Talento natural y medicinal. Cómo en tan pocas palabras puedes describir tanto. No te perderé la pista Marcelo (@nome_dplume). Gracias.

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