Kentukiana
KENTUKIANA 8. Cosas de clase: 'anécdotas'
Por Jorge Duro · 9 de marzo de 2024


Desde que comenzó el curso el pasado 22 de agosto hasta estos primeros días de marzo he tenido más altibajos que ‘bajialtos’, si se me permite la expresión. Llevo más de seis meses en el frente y aunque todo va lento y hacia mejor, el comportamiento de los ‘disrupters’, para la RAE ‘perturbadores’ o ‘alteradores’ y para nosotros ‘revientaclases’, apenas ha cambiado un ápice. La experiencia me está fortaleciendo bastante, y también me está ayudando a corroborar una vez más que la educación es un asunto harto complejo no apto para cardíacos.
el comportamiento de los ‘disrupters’, para la RAE ‘perturbadores’ o ‘alteradores’ y para nosotros ‘revientaclases’, apenas ha cambiado un ápice.
Cada mañana recibo a los alumnos con la latente espera de saber por dónde me ‘saltará la liebre‘, y en cuanto salta o saltan, inicio mi protocolo: comienzo con avisos, intento ser más que flexible dándole opciones sobre si quiere ir al ‘calm corner‘ (el rincón de la calma), cambiarle la actividad, charlitas, luego que si no me gustaría llamar a tu casa, mucha paciencia, empatía y si persiste correteando por la clase, gritando, molestando y propagando su ‘canto de sirena’ o ‘de sireno’, descuelgo el ‘teléfono negro’, marco cuatro dígitos y al instante me ponen con BI (Behavior Intervention). A los segundos aparecen por la puerta los ‘custodians’ o guardianes junto al jefe de estudios, que en ocasiones suele acompañarlos.
Llegados a este punto creo que es importante recordar que el profesorado no está preparado para la gestión emocional del aula pues nos centramos más en el aspecto de la disciplina, desatendiendo la otra pero por falta de conocimiento. Personalmente en cuanto detecto alguna cara triste o ‘en llanto‘, siempre me dirijo hacia esa alumna o alumno en privado e intento ayudarle de forma empática y optimista. A veces son pequeños dramas que ellos mismos se montan sin la menor importancia como por ejemplo celos entre amigas o amigos, desplantes, pero otras veces hay un trasfondo mayor y ahí ya sí que se me escapa más de las manos. Me sorprendo a mí mismo cuando mantengo una charla en inglés sobre cuestiones algo profundas con estos alumnos y llegan a entenderme. Bien, vamos progresando. En este colegio, tenemos varias profesoras psicólogas encargadas de recibirlos cuando nos enfrentamos ante un reto así. Incluso la misma alumna o alumno te lo pide a veces, –¿can I go to ‘speech’?-, algo así como ‘¿puedo ir a hablar?’. Entonces les cuelgo de su cuello el pase para salir de clase y se van directos hacia esas aulas donde los tranquilizan realizando así otro gran trabajo.
el profesorado no está preparado para la gestión emocional del aula pues nos centramos más en el aspecto de la disciplina,
Por ello, reconozco que el problema también viene de base, o séase de nosotros, los docentes, las luces que deben iluminarles. Pero fallamos porque nadie nos ha enseñado a tratar con este tipo de clientela, de alumnos, y esto saberse se sabía pero nunca la incluyeron en mi nómina de asignaturas universitarias, ni siquiera una. Fallamos porque a veces no conseguimos motivar ni enganchar a los alumnos más ‘despistados’, mas ‘rebeldes‘, esos que justamente impiden que la clase sea clase. Yerro porque el sistema que me ha programado con dos carreras en humanidades no ha sido capaz de humanizarme e instalarme ese antivirus contra el alumno disruptivo, sino que me lo he de crear yo, lo he de ir desarrollando yo y encima actualizarlo cada año, cada día, clase a clase.
Yerro porque el sistema que me ha programado con dos carreras en humanidades no ha sido capaz de humanizarme e instalarme ese antivirus contra el alumno disruptivo,
Ni un solo día paro de cuestionarme el sentido de esta profesión, cuando hay tanto que hacer para formar al profesorado. Por ejemplo, cuando una clase te sale casi perfecta piensas ¡sí que se puede!, pero ¿qué ha pasado?, y de repente amas a todos los alumnos, luego ese amor pasa hasta a los objetos como a la escoba y su recogedor que también se convierten en amigos, pues qué haría yo sin ellos al finalizar cada sesión. Amo hasta la misma papelera, rebosante de dibujos y ejercicios huérfanos y maltrazados con sopas de letras a medio hacer, dibujos inconclusos, papeles y aviones arrugados. Precisamente siento misericordia de todos estos bocetos y a modo de su mismísimo ‘creador’, que en cierto modo lo soy, les otorgo una segunda oportunidad. Los recojo de su lecho y los vuelvo a repartir entre los alumnos. Desarrugo lo arrugado y estirándolo se los muestro, -¡mirad, este papel viene de un árbol y ¿para qué?, ¿para acabar en la papelera de esta forma?!-, y añado: –mirad estas pobres obras de arte abandonadas por su propio artista, ¡No las abandonéis, ellas nunca lo harían‘-, parafraseando el lema de cierto anuncio contra el abandono animal. Dramatizo un poco el acto, que nunca se me dio mal, y en seguida tengo alguna mano alzada que se presta a ello. De forma altruista y sin presión empiezo a pedir voluntarios para esta ‘clínica del dibujo abandonado‘.
Amo hasta la misma papelera, rebosante de dibujos y ejercicios huérfanos y maltrazados con sopas de letras a medio hacer, dibujos inconclusos, papeles y aviones arrugados.



Ahí ya hemos tocado su fibra, su corazoncito y el de mucho otros. Que aprendan sensibilidad, tan desusada hoy en día. El resultado es a veces sorprendente pues no solo acaban embelleciéndolos, sino que también empiezan a adquirir unos valores tan desarraigados como vitales: el cuidado por las cosas, el reciclaje y la higiene, la empatía, el orden, los modales y muchos otros.
El resultado es a veces sorprendente pues no solo acaban embelleciéndolos, sino que también empiezan a adquirir unos valores tan desarraigados como vitales



Dibujos recuperados y artísticamente mejorados.
Hablando de modales ¿cómo les cuesta saludar o hasta responder cuando se les da los buenos días o simplemente los despides del aula diciendo eso de ‘Time to goo!’ (¡hora de irsee!). Otros muchos sí que te saludan y hasta te dan hasta abrazos, que eso es precioso, pero todos estos valores junto al de la educación están comenzando a ser gravemente vilipendiados por lo que en palabras de la profesora y socióloga Shoshana Zuboff ha denominado «era del capitalismo de la vigilancia», sobre el que me gustaría tratar en futuras entradas.
gravemente vilipendiados por lo que en palabras de la profesora y socióloga Shoshana Zuboff ha denominado «era del capitalismo de la vigilancia»,



Por cierto, precisamente con la palabra ‘sopa de letras’ en inglés tengo un cierto dilema lingüístico, y es que ellos se refieren a ella como ‘wordsheet’, ‘hoja o sábana de palabras’; pero al ser tan cercana la pronunciación de ‘sheet’ (/SHēt/=shit), que significa ‘hoja’ o ‘sábana’; con la de ‘shit’ (/ʃɪt/=sheet), que es ‘mierda’ o cuando un trabajo es una ‘cagada’, la broma está más que servida. Pero es peor aún cuando aclaro que ‘en España vivo junto a la playa’ y si malpronuncio ‘beach’ (/biːtʃ/=bich), que es ‘playa’ por ‘bitch’ (/bɪtʃ/=beech), que es ‘puta, zorra, prostituta’, puede entenderse que ‘vivo justo al lado de alguien que se dedica a tal’. Así que la vergüenza y pánico que paso ante semejante lance no es poco. Esta misma semana por ejemplo, hemos trabajado con sopas de letras sobre el fútbol y he pronunciado ‘wordsheet‘, alargando la ‘e’, pues bueno algún murmullo con sonrisillas he escuchado; y es que claro, no es lo mismo decir «vamos a hacer una ‘sopa de letras’», que «vamos a hacer una ‘palabra de mier…’». De esto resulta que la palabra inglesa la resuelva diciéndola casi siempre a todo trapo y sin mucha definición, en un intento de pasarla lo antes posible por alto. Lo malo es que la tengas que repetir cuando oyes que alguien dice –‘Whaat?!’-, ¡¿queé?!
pero al ser tan cercana la pronunciación de ‘sheet’ (/SHēt/=shit), que significa ‘hoja’ o ‘sábana’; con la de ‘shit’ (/ʃɪt/=sheet), que es ‘mierda’ o cuando un trabajo es una ‘cagada’, la broma está más que servida.
Por otro lado, también rescato lápices que veo abandonados por los suelos, – I rescue pencils– (¡rescato lápices!), les digo-; gomas de borrar, sacapuntas, rotuladores mancos de tapón, que esa es otra: ¡la de rotuladores que dejan sin tapón! Ya no sé si es falta de memoria o un claro desinterés. Mientras dibujan oigo cómo van cayendo al suelo tapones, rotuladores, hojas, lápices y ni se preocupan en recogerlos. –Please put lids on all markers! Thanks!– (¡Por favor, poned los tapones en todos los rotuladores! ¡Gracias!), –Please pick up the colors of the floor!– (¡por favor, recoged los colores del suelo!), les recuerdo siempre. Me escucho a mí mismo y parezco una aburrida grabadora. Pronto tendré que cantarlos a modo de rap a ver si así les llega el mensaje de una forma más efectiva.
Mientras dibujan oigo cómo van cayendo al suelo tapones, rotuladores, hojas, lápices y ni se preocupan en recogerlos.
Otras veces se los lanzan a modo de cuchillos, o se cargan las puntas al utilizarlos como estacas sobre el papel para crear ese efecto de puntillismo tan estético como inmoral, pues es material de la escuela y herramientas que en mi aula no pueden faltar. –Mister Duro, mister Duro, I need red!– (¡señor Duro, señor Duro, necesito rojo!). Ya no me quedan rotuladores rojos ni negros. Ahora que usen los colores de cera Crayola o que aprendan a usar mejor las cosas. He buscado nuevos métodos para que no se olviden de introducir el taponcito, pero aún están en periodo de prueba, como el invento de pegar todos los tapones con cinta americana, a ver si con esto de ser la novedad consigo que también sea la excusa para el recuerdo.


Un caso especial es de los headphones o auriculares, que o bien me desaparecen porque a la chavalilla o al chavalillo se le olvida devolvérmelo y ha salido tan campante por la puerta con el hurto al cuello; o porque aparecen rotos por el mal uso que hacen de ellos, pues los arrastran por el suelo, los tiran, les parten la clavija de los tirones que les pegan, y yo que para estas cosas soy muy cuidadoso cuando las veo me hierven la sangre. De diecinueve unidades que me entregaron a principio de curso, solo me quedan operativas y por puro milagro cuatro. Ahora las custodio en un armario a ver si llegan a final de curso. No pienso renovarlas, que tomen nota si es que la toman. Lo malo es que sin auriculares se arma un guirigay de sonidos que es para volverse un poco loco.
desaparecen porque a la chavalilla o al chavalillo se le olvida devolvérmelo y ha salido tan campante por la puerta con el hurto al cuello


Esto por no hablar de la poca delicadeza con que transportan por todo el colegio y a una sola mano los iPads y portátiles Mac, pues parece como si llevaran baratas y simples carpetas donde no hay día que no veas a alguno de estos dispositivos caer. Como llevan su buena funda de goma que los protege de los continuos impactos y ellos no los tienen que pagar, no se conciencian ni se preocupan en exceso, pero esto no los libra del trato que una herramienta tan útil y cara merece.
parece como si llevaran baratas y simples carpetas
-¿Estás bien? ¿Te noto estresado?- me dijeron el otro día unos compañeros. Más que estrés es un poco de agotamiento. No solo por la energía drenada en cada clase, sino también por las más de seis horas que hago de extra cada semana. Ese cansancio arrastrado puede que sea lo que algunas personas leen en mi rostro. Un ‘semblante arrastrado’ pero por la lucha diaria de intentar enseñar, de intentar educar. Pero con mucho orgullo: ¡a mí esas heridas de guerra! ¡Somos soldados de la educación! ¡Ja, ja, ja! Ayer mismo, al agacharme para desconectar el cargador del portátil: ¡zas!, me di en la frente con uno de los picos que sobresalían de la pizarra y corte al canto pero sin puntos de sutura. Fue gracioso porque no me salía sangre, pero nada más salir por uno de los laterales del colegio, al cerrar la puerta exterior me topé con el reflejo de mi cara en el oscuro y alargado cristal que lo atravesaba y, ¿qué veo en mi frente? Una pequeña brecha con una bolita de sangre luchando entre el coágulo y la escapada. Mi acto reflejo fue entrar de nuevo al centro, pero el pomo ya no giraba y no tenía esa llave de acceso, por lo que decidí arriesgarme, llegar a casa cuanto antes y rezar para que la cosa no fuera a más. Recorrí ligero y cuidadoso los 300 pasos que distan a mi apartamento y en cuanto llegué me lo curé. Ahora es solo un leve arañazo, por suerte.
¡a mí esas heridas de guerra! ¡Somos soldados de la educación!
De modo que los lunes, martes y jueves si entro a las 7:15 am., y salgo a las 5:00 pm., son como diez horitas de estancia en el centro, pero a 30 dólares la hora. Es un programa interno que ofrece la escuela para acompañar al alumnado que no puede ser recogido a las 3:00 y se quedan dos horas, ofreciéndoles un segundo lunch o almuerzo y actividades de repaso, así como algunos talleres: cómic, teatro, artes marciales, fútbol, cocina, visitas de los trabajadores del aquarium, etcétera. Al final se queda en unos 22 dólares la hora tras el bocadito de los impuestos, pero a la larga buenos son. En un mes por ejemplo te da para pagar medio alquiler. Yo, por suerte, al tener la vivienda tan sumamente cerca y debido a mi escasez de obligaciones, puedo invertir estas horas sin mucho problema. Total, en mi casa estaría igual solo que sentado en el sofá y escribiendo o leyendo. Por tanto, si de 3:00 a 4:00 pm., doy apoyo en el repaso del Reading (lectura) o en las Math (matemáticas), a los peques de 3er grado; luego de 4:00 a 5:00 pm., o bien apoyo a algún otro profe en su taller o lo dedico al mío. Por ejemplo los lunes tengo el Spanish club, «Club de español», donde perfecciono lo trabajado en las anteriores clases: recortables, dibujos, sopas de letras, canciones, juegos en línea, puzzles y otras actividades; e incluso salen creaciones alternativas que luego vuelvo a aplicar en las clases de la mañana.
Por consiguiente, si llego algo parsimonioso, tardo, tranquilo, o como en stand by al colegio, no es aún por estrés, sino por mero desgaste, por falta de energías. Al parecer la procesión se lleva por dentro, y no solo me ocurre a mí. Lo veo por igual en las caras y comentarios de algunos compañeros. Noto que nos falta un poquito más de entusiasmo y sobra frustración. Y eso que no me veo mucho mi propia cara, pero de seguro que esta semana deberé haberle parecido a esos signos de admiración, solo que sin los puntos: «un quiero y no puedo», vamos.
esta semana deberé haberle parecido a esos signos de admiración,
solo que sin los puntos
Sin embargo, como en este ‘gremio’ tratamos siempre de buscar soluciones, en la próxima entrega a este artículo comenzaré a tratar algunas de las actividades, estrategias y métodos que mayor éxito y fracaso me han dado desde que dio inicio el curso. Trataré de las ideas y consejos que han surgido durante estos primeros seis meses en la primera línea de fuego y como no, resumiré y analizaré el proyecto de las olimpiadas, que justo comienza la próxima semana, con el fútbol como deporte estrella.






– Próxima entrada en 15 días, domingo 31 de marzo de 2024. Kentukiana 9: ‘Como a todos los locos‘


Comentarios (22)
Maria Luisa
Jajajaj, me hace gracia escuchar lo de los lids de los markers. Eso se batalla desde pre-k y kinder y veo que sigue hacia futuros cursos. Es lo que tiene este país en que los niños tienen de todo y nadie les ha enseñado a cuidar nada. Les falta modestia y humildad, creo yo. Y ese agotamiento es de muchos, muchos, hasta el punto de que uno "compara" y elige si España o esto, jajaja. Mi respuesta es clara.
Jorge Duro
Quê sorpresa saber que desde peques se batalla con el ¡poned el tapón a los rotuladores! Y puede que hayas acertado, pues en este país norteamericano a los niños y niñas no se les enseña esa modestia y humildad. Podríamos educar más en valores y no dar tanto contenido y sobreinformación, ¿para qué? si luego se olvida. Yo al poco de estar ya por aquí, sabía que a España no la iba a cambiar por casi nada.
Nefeline
Esta anécdota me ha llevado al recóndito pasado infante donde por suerte mis educadores también sintieron que las hojas de papel con dibujos alzaban la voz para ser rescatadas (ahora tengo algunas joyas más por ahí), y otras a las que después yo misma supe tenerles misericordia, porque lo aprendí. Pintar el mejor camino entre las vicisitudes de la educación, requiere de un lienzo fuerte y preparado. El modo en que dentro del aula, cual alquimista, transformaste la intención de un papel arrugado y desechado en una segunda oportunidad, es una lección sobre la sensibilidad en lo aparentemente insignificante. Y es curioso porque ese día también lo transformaste aquí con la claridad de tus letras y su esfuerzo. Ya no es solamente un día caótico de la vida como un guerrero docente, es ahora algo escrito, significativo y perdurable.
Desi
Es precioso cómo transmites tu pesar y desventuras con tanta elegancia… Además de expresar y engrandecer tanta vocación como tienes fortaleciendo en cada sesión… Sigo recogiendo la enseñanza en cada entrega y esto me hace valorar el poder seguir tus pasos y aventurarme a dar el paso o quedarme cómodamente en mi pueblo español preguntándome algo parecido de ¿cómo me habría ido a mí? Gracias siempre por tu sinceridad y dosis de maestría en cada entrega Jorge… ¡Eres un crack! ¡Mucho ánimo! 💪🏻😘💪🏻🇱🇷
Aitziber
Kaixo, soy de las que piensa que solo puedes contar con tu trabajo y consecuentemente responder del mismo, pero no te fustigues, muchas de las carencias de los/las estudiantes no nos corresponde a nosotros responder de ellas. ¡¡¡Mucho animooooo!!!
Lucelia
Me ha encantado tu artículo, desde el comienzo hasta el final. La manera en la que lo redactas es emocionante, refrescante, clara e informativa. Me ha enganchado la historia desde los 'bajialtos' jaja, hasta con lo que harás sobre el proyecto de las olimpiadas. Por la mitad de la lectura, me ha intrigado saber qué edad tenían tus alumnos y cuando he leído lo de tercero de primaria, he entendido tantas cosas. Tengo un peque de 8 años y sé de lo que hablas, es como si estuviera sordo, pero no me rindo ni me rendiré porque, como dices, la educación hoy en día escasea, se han perdido muchos valores y para que los alumnos no hagan muchas de las cosas que comentas, la educación precisamente tiene que comenzar en casa. Así que mucho ánimo, porque la labor que haces tal y como te leo es laboriosa y de lo que se siembra se cosecha. Veo que amas tu trabajo aunque estés agotado y es normal, precisamente porque te esfuerzas este agotamiento existe. Seguiré leyéndote. Excelente artículo.
Manuela
Por un momento me vi de nuevo en aquellas clases con 40 compañeros cada uno de nuestro padre y madre. Sí, ser profesor no es fácil, tengo en mi familia tres profesores y así dicen. Sin embargo yo me pongo en vuestro lugar y saber que puedo estar ayudando a dar los primeros pasos a aquellos que un día moverán el mundo: políticos, mensajeros de ONG, arquitectos, médicos…, es totalmente ilusionante. Saludos.
Fénix Carmona
Interesante, como siempre. Sería genial un post sobre gastronomía yanqui. Tanto a nivel escolar como de tu día a día. ¡Un abrazo!
Virtu
Puedo imaginar con total precisión una de tus clases. Paciencia y empatía, sin duda son las claves para sobrevivir y no morir en el intento. La experiencia lo es todo. Nadie nos prepara para nada, ni siquiera para navegar por la vida, ni para ejercer de padres ni, por supuesto, para hallar soluciones a los conflictos de clase. Ensayo y error, así funciona, y mucho pero que mucho sentido común. Gracias por compartirlo, me hace recordar mis primeros años al frente de un alumnado, podríamos decir que «especial». Un abrazo. Por cierto, lo del rap me parece una buena idea, yo lo intentaría…
Jorge Duro
¡Marchando pues una de gastronomía! No sé si tú y yo estamos conectados de alguna forma, pero este mismo tema que me sugieres lo estuve precisamente hablando con Javi, el webmaster del blog, y la verdad es que será un buen artículo. ✍️📝
Jorge Duro
Es fantástico saber que te he llevado a tus tiempos de niña, de escuadras y cartabones, con esos educadores que por suerte tan buenos tuviste, dándole vida a los bocetos que por desgracia no acaban siendo dibujos, pero que después serán precisamente casi obras de arte. Gracias por lograr hacer aún más eterno el presente escrito.
Jorge Duro
Te animo a dar el paso y romper con tu zona de confort pues siempre podrás volver a ella. Gracias por tus elegantes y sinceras palabras. Vuestros comentarios son como soplos de aire nuevo que me aupan a seguir escribiendo.
Jorge Duro
Exacto, simplemente intento hacer mi trabajo sin identificarme siquiera con la figura de profesor. Solo que a veces se nos olvida y entramos en derrumbe. Gracias por tus alentadoras palabras. ¡Agur!
Jorge Duro
Mi más sincero agradecimiento por semejante comentario. Me alegro de que pueda llegar a lectoras como tú y te produzca esa nómina de adjetivos con las que tildas mi escrito. A partir de hoy, llevaré ese agotamiento de una forma más altiva, pues como bien dices, es parte de este trabajo. Un fuerte saludo.
Jorge Duro
Sí, yo recuerdo que en 8º de EGB éramos 38 alumnos. Se trata e educar más que te de enseñar unos contenidos. Se trata de que aprendan a ser más personas que meros libros de información. Saludos.
Jorge Duro
Paciencia y empatía qué grandes habilidades. Si en los colegios las enseñáramos más en el alumnado, todo iría a mejor. Más valores y menos contenido es lo que (nos) hace falta.
BEEZ
Well written account of some of the battles we fight as soldiers/warriors of education… a.k.a facilitators of life….' do you know the way?' …we are here to help show the way…. Humans are the same no matter '»where you're from»…in the sense that our basic needs of 'humanity' must be authentically met with sincerity. Growth does take time and mastery takes practice. Kids are kids…show them the better way. They are lucky to learn from you and have your support ! Cheers!
Alba
El tema de la educación emocional es para dedicarle horas, días, semanas, cursos… Es cierto que no nos preparan para afrontar las mochilas emocionales de nuestros alumnos, porque tampoco nos prepararon para llevar las nuestras. No sabemos qué hacer con nosotros, imagina con ellos. De verdad que me ha parecido un tema sumamente interesante y del que habría que hacer unas jornadas o algo. La figura del «speech» yo la añadiría a los colegios españoles. No sé en otras comunidades, pero en Andalucía existen los orientadores, sí, pero creo que las funciones son bastante diferentes a las del «speech». Por otro lado, qué risas con la pronunciación de ciertas palabras, de verdad. Creo que a mí me pasaría exactamente igual. Es cierto que la paciencia es un superpoder, y ser docente está mal pagado. De verdad que sí. 😂😂
Jorge Duro
Totalmente de acuerdo contigo Alba. La educación emocional es algo que siempre nos dejamos en el tintero, cuando debería ser de lo primero. También muy cierto lo de introducir la figura del «speech» en nuestros colegios e institutos. Respecto a la pronunciación no veas la de bocas que se abren cada vez que pronuncio «beach» o «sheet», jajaja. La paciencia es un superpoder del mal pagado maestro, pero la satisfacción de educar a estos chicos debe llenarnos mucho más que todo eso.
Jorge Duro
PRIMERO TRADUZCO Y LUEGO RESPONDO: Un relato bien escrito de algunas de las batallas que libramos como soldados/guerreros de la educación…, también conocidos como facilitadores de la vida… '¿conoces el camino?' …estamos aquí para ayudar a mostrar el camino… Los humanos somos iguales sin importar "de dónde seas"…, en el sentido de que nuestras necesidades básicas de "humanidad" deben ser satisfechas auténticamente con sinceridad. El crecimiento requiere tiempo y el dominio requiere práctica. Los niños son niños… muéstrales el mejor camino. ¡Tienen suerte de aprender de usted y contar con su apoyo! ¡Salud! RESPONDO: I liked that 'Growth takes time and mastery takes practice'. To continue growing and practicing then. Thank you for comment TRADUZCO: Me ha gustado eso de 'El crecimiento requiere tiempo y el dominio requiere práctica'. A seguir creciendo y practicando pues. Gracias por comentar.
Virtu
Gracias! Me gusta leerte porque escribes bien, y transmites de una manera sencilla, directa, y que da la impresión de que estamos de charla en una barra de bar con unas birras. Y también, porque eso que estás haciendo con tus alumnos, es bastante similar a mis intentos, a veces frustrados, de lograr llevar a cabo mi plan de clase. Me identifico bastante contigo, especialmente en mis tres primeros años, que, como te dije, estuve al frente de alumnos entre doce y quince años, en un barrio marginal y con muchas complicaciones. Pero salí indemne y quiero pensar que dejé alguna huella en muchos de ellos. Para mí eso es lo más importante.
Jorge Duro
Por supuesto que dejamos huella Virtu. Me sirve de mucho esa analogía que haces estando de charrera en un bar, me gusta la idea jajaja. Escribo para mí mismo sin tener muy en cuenta al lector, pues si no, no sería yo.